HORIZONTES DEL CAMBIO SUCHITLÁN
EL SALVADOR
Milagro del Socorro Flores Hernández, Andrea Massiel Noguera Zeledón, Carlos Paniagua Contreras, Javier Antonio Obando García, Lucia Mercedes Martínez Concepción, Marvin Alexis Arucha Aguilar
EL SALVADOR
Milagro del Socorro Flores Hernández, Andrea Massiel Noguera Zeledón, Carlos Paniagua Contreras, Javier Antonio Obando García, Lucia Mercedes Martínez Concepción, Marvin Alexis Arucha Aguilar
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 14,505 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Lago de Suchitlán, El Salvador
UBICACIÓN DE PROYECTO: Lago de Suchitlán, El Salvador
Horizontes del Cambio Suchitlán es un centro turístico que se ubica en la ribera del embalse del lago Suchitlán, Suchitoto, El Salvador. El proyecto se lleva a cabo junto al lago, y se distingue por sus elevadas ondulaciones y valles fluviales. Se emplea un sistema de taludes y terrazas, que configuran el paisaje y funciona como infraestructura medioambiental para adaptarse al clima y conseguir la resiliencia ante el cambio climático.
El proyecto se adapta a la topografía y la aprovecha como una estrategia pasiva en la captación y reutilización del agua lluvia, mediante rejillas situadas en la base de los taludes, que redirigen el agua para su uso en lavamanos e inodoros, de hostales y restaurantes. Además, las terrazas permeables juegan un papel crucial al reducir la escorrentía pluvial, actuando como biofiltros naturales. Durante la temporada seca, estas terrazas sirven como almacenamiento de emergencia para riego y otros servicios, lo que potencia la autonomía hídrica del complejo.
El proyecto se basa en principios de arquitectura vernácula y sostenibilidad, enfocándose en tecnologías pasivas y de eficiencia energética. Utiliza materiales locales como tierra apisonada, paja, madera y bambú, elegidos por su bajo impacto ambiental y fácil reposición. Los edificios tienen formas cilíndricas de tierra apisonada tipo tapia y techos con estructura de bambú y cubierta con material de baja conductividad; además, la cámara de aire en los techos, favorece la extracción de aire caliente.
El programa arquitectónico se organiza en seis restaurantes dispuestos linealmente y conectados por un recorrido con vegetación tropical con bancas integradas e iluminación de baja altura que minimizan la contaminación lumínica y protege la fauna nocturna. Además, doce cabañas con techos de paja y bambú en forma de ola; su diseño particular tiene como objetivo disminuir y adaptarse a las condiciones climáticas adversas y suavizar el calor de la región. Todos estos espacios se conectan entre sí a través de una plaza con un recorrido verde, que une una zona con jacuzzi y piscina tropical infinita con cascada. Además, el proyecto contempla una plaza con quioscos, un edificio de estacionamientos con jardineras, losa verde y paneles solares, un malecón elevado sobre pilotes, que evita inundaciones e integra ciclorruta y espacios públicos que desembocan en los dos muelles.
Como solución vernácula y estructural, en la franja más cercana al lago se dispone un sistema de terrazas inundables con gaviones y arena, que protegen contra la erosión, estabilizan el terreno y drenan el agua, reduciendo la presión hidrostática, filtrando sedimentos y resguardando las orillas ante crecidas. Y debido a la variación anual del nivel del embalse, se proyectan dos muelles (deportivo y de pesca) mediante plataformas flotantes modulares de HDPE que incorporan material reciclado, garantizando la continuidad funcional ante el cambio climático.
El proyecto se adapta a la topografía y la aprovecha como una estrategia pasiva en la captación y reutilización del agua lluvia, mediante rejillas situadas en la base de los taludes, que redirigen el agua para su uso en lavamanos e inodoros, de hostales y restaurantes. Además, las terrazas permeables juegan un papel crucial al reducir la escorrentía pluvial, actuando como biofiltros naturales. Durante la temporada seca, estas terrazas sirven como almacenamiento de emergencia para riego y otros servicios, lo que potencia la autonomía hídrica del complejo.
El proyecto se basa en principios de arquitectura vernácula y sostenibilidad, enfocándose en tecnologías pasivas y de eficiencia energética. Utiliza materiales locales como tierra apisonada, paja, madera y bambú, elegidos por su bajo impacto ambiental y fácil reposición. Los edificios tienen formas cilíndricas de tierra apisonada tipo tapia y techos con estructura de bambú y cubierta con material de baja conductividad; además, la cámara de aire en los techos, favorece la extracción de aire caliente.
El programa arquitectónico se organiza en seis restaurantes dispuestos linealmente y conectados por un recorrido con vegetación tropical con bancas integradas e iluminación de baja altura que minimizan la contaminación lumínica y protege la fauna nocturna. Además, doce cabañas con techos de paja y bambú en forma de ola; su diseño particular tiene como objetivo disminuir y adaptarse a las condiciones climáticas adversas y suavizar el calor de la región. Todos estos espacios se conectan entre sí a través de una plaza con un recorrido verde, que une una zona con jacuzzi y piscina tropical infinita con cascada. Además, el proyecto contempla una plaza con quioscos, un edificio de estacionamientos con jardineras, losa verde y paneles solares, un malecón elevado sobre pilotes, que evita inundaciones e integra ciclorruta y espacios públicos que desembocan en los dos muelles.
Como solución vernácula y estructural, en la franja más cercana al lago se dispone un sistema de terrazas inundables con gaviones y arena, que protegen contra la erosión, estabilizan el terreno y drenan el agua, reduciendo la presión hidrostática, filtrando sedimentos y resguardando las orillas ante crecidas. Y debido a la variación anual del nivel del embalse, se proyectan dos muelles (deportivo y de pesca) mediante plataformas flotantes modulares de HDPE que incorporan material reciclado, garantizando la continuidad funcional ante el cambio climático.








