ESTÉTICA Y PRODUCCIÓN SIMBÓLICA DE LA DESTRUCCIÓN NATURAL: RUINA DEL ANTIGUO TEMPLO CATÓLICO DE SANTIAGO APÓSTOL DE PURISCAL (1990-2025)
COSTA RICA
María Amanda Araya López
COSTA RICA
María Amanda Araya López
UBICACIÓN DE PROYECTO: Puriscal - San José
El trabajo final de graduación Estética y producción simbólica de la destrucción natural: Ruina del Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol de Puriscal (1990-2025) propone una lectura crítica, sensible e interdisciplinaria del patrimonio arquitectónico en estado de ruina, entendiendo la destrucción natural no como una pérdida absoluta, sino como un proceso capaz de generar nuevas estéticas, significados simbólicos y formas de apropiación colectica. La investigación se desarrolla en el cantón de Puriscal, provincia de San José, Costa Rica, y toma como caso de estudio el Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol, inmueble declarado patrimonio histórico arquitectónico mediante el Decreto N° 37224-C.
Diseñado por el arquitecto y artista plástico Teodorico Quirós Alvarado y construido de manera comunitaria entre 1936 y 1965, el constituye uno de los referentes identitarios más significativos del centro urbano de Santiago de Puriscal. No obstante, tras el enjambre sísmico de 1990, la edificación sufrió daños estructurales severos que derivaron en su clausura, una posterior una orden de demolición y, finalmente, un prolongado estado de abandono. La declaratoria patrimonial de 2012, lejos de activar procesos efectivos de conservación, consolidó una condición de suspensión material y administrativa que facilitó la progresiva apropiación del inmueble por parte de la vegetación y otros agentes naturales.
En este contexto, el proyecto parte de una premisa fundamental: la destrucción natural, resultado de procesos sísmicos, geológicos, climáticos y biológicos, no constituye únicamente una amenaza al patrimonio construido, sino que actúa como una fuerza transformadora capaz de producir nuevas configuraciones estéticas y simbólicas. Desde esta perspectiva, la ruina deja de ser interpretada exclusivamente como vestigio del pasado o evidencia de fracaso institucional, para comprenderse como un paisaje híbrido donde arquitectura, naturaleza y memoria colectiva se articulan de manera inseparable.
El marco teórico dialoga con los estudios sobre ruina, memoria y estética de la destrucción, incorporando aportes de la fenomenología, la semiótica visual y la teoría del patrimonio. Se retoman nociones que conciben la ruina como un estado intermedio, inacabado y abierto, en el que el paso del tiempo se vuelve materialmente perceptible. La presencia de vegetación, raíces, musgos y árboles adheridos a la estructura del templo se interpreta desde una condición ambivalente, por un lado, evidencia el deterioro físico del inmueble; por otro, simboliza procesos de resistencia, regeneración y continuidad cultural.
El proyecto reconoce que los valores patrimoniales no son estáticos ni universales, sino que se construyen y transforman a partir de prácticas sociales, afectos, narrativas y experiencias corporales. En este sentido, el templo en ruina se configura como un dispositivo de memoria colectiva capaz de activar recuerdos, emociones y proyecciones futuras en la comunidad de Puriscal. La ruina no remite únicamente a su pasado religioso, sino que articula nuevos significados asociados al abandono, el duelo, la resiliencia y la relación entre lo humano y lo natural.
Desde el punto de vista metodológico, la investigación adopta un enfoque mixto e interdisciplinario que integra herramientas técnicas de documentación arquitectónica con metodologías cualitativas y participativas. Se desarrolla un levantamiento exhaustivo del inmueble mediante tecnologías de fotogrametría, escaneo láser terrestre (LiDAR) y georreferenciación GNSS, en colaboración con equipos especializados. Este registro permite documentar con alta precisión el estado actual del templo, evidenciando deformaciones, grietas, invasión vegetal y transformaciones espaciales no siempre perceptibles a simple vista.
De forma complementaria, el proyecto incorpora procesos participativos con distintos grupos de la comunidad local, incluyendo estudiantes y personas adultas mayores, mediante grupos focales, ejercicios de evocación sensorial, memoria narrativa y activación de archivos visuales. Estas dinámicas permiten explorar
percepciones, valoraciones y afectos asociados al templo en ruina, revelando cómo distintas generaciones construyen significados diferenciados en torno a un mismo objeto patrimonial. La dimensión social resulta fundamental para comprender la producción simbólica que emerge del proceso de destrucción natural.
El análisis visual-semiótico identifica una serie de signos recurrentes asociados a la ruina, grietas, desprendimientos, raíces que atraviesan muros, árboles que emergen desde ventanales y cubiertas colapsadas. Estos elementos, lejos de ser interpretados únicamente como patologías constructivas, se leen como huellas materiales del tiempo y como indicadores de una transformación profunda del paisaje urbano. La ruina se presenta, así como un cuerpo herido, pero también como un organismo vivo en constante mutación.
Desde esta lectura, la investigación cuestiona la dicotomía tradicional entre conservación y destrucción, proponiendo una comprensión más compleja del patrimonio arquitectónico. El templo de Santiago Apóstol no se plantea como un objeto a restaurar completamente ni como un residuo a eliminar, sino como un espacio de posibilidad donde se articulan memorias pasadas, experiencias presentes y proyecciones futuras. La ruina se convierte, de este modo, en un escenario de negociación simbólica entre el Estado, la comunidad y los procesos naturales.
La dimensión comunitaria constituye uno de los ejes centrales de este proyecto, al permitir comprender cómo el patrimonio en ruina es vivido, interpretado y resignificado desde las practicas cotidianas y las memorias encarnadas de quienes habitan el territorio. El Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol no es un objeto aislado, sino un referente urbano, afectivo y simbólico profundamente arraigado en la vida colectiva de Puriscal. A través de los procesos participativos, se evidencia que la ruina funciona como un archivo vivo capaz de activar recuerdos individuales y colectivos, así como de proyectar expectativas sobre el futuro del inmueble.
Las actividades desarrolladas con estudiantes de primaria y secundaria revelan una percepción marcada por la ambigüedad. Para quienes no conocieron el templo en funcionamiento, la ruina se presenta como un espacio atractivo y misterioso, asociado a la vegetación, la materialidad del deterioro y la presencia de lo inaccesible. En sus relatos y representaciones gráficas, el templo aparece menos vinculado a su función religiosa original y más asociado a imaginarios de exploración, naturaleza historia local, evidenciando la capacidad del patrimonio en ruina para adquirir nuevos significados sin perder su valor simbólico.
En contraste, las personas adultas mayores establecen una relación profundamente atravesada por la memoria afectiva y la experiencia corporal. Para este grupo, la ruina activa recuerdos de celebraciones religiosas, encuentros comunitarios y momentos significativos de la vida cotidiana. La transformación del edificio genera sentimientos de pérdida y nostalgia, pero también de orgullo y pertenencia. La presencia de la vegetación y el deterioro estructural se perciben como testimonio del paso del tiempo y de la historia compartida del cantón.
El análisis intergeneracional evidencia que la producción simbólica del templo se construye a partir de múltiples capas temporales y afectivas. La ruina no posee un significado único, sino que se configura como un campo negociaciones y resignificaciones, reforzando la idea del patrimonio como proceso social dinámico en permanente dialogo con las transformaciones materiales y las experiencias de quienes lo observan y recuerdan.
Desde una perspectiva fenomenológica, el proyecto explora la experiencia sensible del templo en ruina, atendiendo a la forma en que el cuerpo percibe y se relaciona un espacio marcado por el deterioro y la invasión natural, incluso desde el exterior. La imposibilidad de ingresar al inmueble, debido a la malla perimetral, intensifica su condición de objeto contemplativo y refuerza la lectura del paisaje como un texto donde cada grieta, raíz o fragmento expuesto narra la historia del lugar.
La documentación arquitectónica mediante escaneo LiDAR profundiza esta lectura al revelar dimensiones ocultas de la interacción entre arquitectura y naturaleza. Las nubes de puntos, secciones y modelos tridimensiones funcionan no solo como herramientas de registro, sino como dispositivos de interpretación que hacen visible la complejidad material de la ruina, sino como dispositivos de interpretación que hacen visible la complejidad material de la ruina y los procesos de transformación estructural en curso.
El proyecto problematiza, además, el rol del Estado y de las instituciones en la gestión del patrimonio arquitectónico. Si bien la declaratoria patrimonial reconoce el valor histórico del templo, no se ha traducido en acciones sostenidas de conservación, evidenciando las limitaciones de los modelos tradicionales de protección, especialmente en contextos marcados por riesgos sísmicos y cambios ambientales. Frente a esta situación, la investigación propone repensar las estrategias de conservación desde una lógica más flexible, sensible y contextualizada.
La noción de conservación adaptativa se plantea como un eje articulador, al reconocer el patrimonio como un sistema vivo en constante transformación. En el caso del Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol, este enfoque implica aceptar la ruina como parte constitutiva de su identidad actual, incorporando los procesos naturales como elementos narrativos de su historia, sin renunciar a su gestión y cuidado.
En síntesis, Estética y producción simbólica de la destrucción natural: Ruina del Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol de Puriscal (1990-2025) propone una comprensión del patrimonio arquitectónico como un fenómeno dinámico, donde arquitectura, naturaleza y memoria colectiva se entrelazan. El proyecto ofrece una reflexión crítica sobre la ruina como paisaje contemporáneo y espacio de producción simbólica, posicionando al Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol como un referente para repensar las prácticas de conservación y las narrativas patrimoniales en Costa Rica.
Diseñado por el arquitecto y artista plástico Teodorico Quirós Alvarado y construido de manera comunitaria entre 1936 y 1965, el constituye uno de los referentes identitarios más significativos del centro urbano de Santiago de Puriscal. No obstante, tras el enjambre sísmico de 1990, la edificación sufrió daños estructurales severos que derivaron en su clausura, una posterior una orden de demolición y, finalmente, un prolongado estado de abandono. La declaratoria patrimonial de 2012, lejos de activar procesos efectivos de conservación, consolidó una condición de suspensión material y administrativa que facilitó la progresiva apropiación del inmueble por parte de la vegetación y otros agentes naturales.
En este contexto, el proyecto parte de una premisa fundamental: la destrucción natural, resultado de procesos sísmicos, geológicos, climáticos y biológicos, no constituye únicamente una amenaza al patrimonio construido, sino que actúa como una fuerza transformadora capaz de producir nuevas configuraciones estéticas y simbólicas. Desde esta perspectiva, la ruina deja de ser interpretada exclusivamente como vestigio del pasado o evidencia de fracaso institucional, para comprenderse como un paisaje híbrido donde arquitectura, naturaleza y memoria colectiva se articulan de manera inseparable.
El marco teórico dialoga con los estudios sobre ruina, memoria y estética de la destrucción, incorporando aportes de la fenomenología, la semiótica visual y la teoría del patrimonio. Se retoman nociones que conciben la ruina como un estado intermedio, inacabado y abierto, en el que el paso del tiempo se vuelve materialmente perceptible. La presencia de vegetación, raíces, musgos y árboles adheridos a la estructura del templo se interpreta desde una condición ambivalente, por un lado, evidencia el deterioro físico del inmueble; por otro, simboliza procesos de resistencia, regeneración y continuidad cultural.
El proyecto reconoce que los valores patrimoniales no son estáticos ni universales, sino que se construyen y transforman a partir de prácticas sociales, afectos, narrativas y experiencias corporales. En este sentido, el templo en ruina se configura como un dispositivo de memoria colectiva capaz de activar recuerdos, emociones y proyecciones futuras en la comunidad de Puriscal. La ruina no remite únicamente a su pasado religioso, sino que articula nuevos significados asociados al abandono, el duelo, la resiliencia y la relación entre lo humano y lo natural.
Desde el punto de vista metodológico, la investigación adopta un enfoque mixto e interdisciplinario que integra herramientas técnicas de documentación arquitectónica con metodologías cualitativas y participativas. Se desarrolla un levantamiento exhaustivo del inmueble mediante tecnologías de fotogrametría, escaneo láser terrestre (LiDAR) y georreferenciación GNSS, en colaboración con equipos especializados. Este registro permite documentar con alta precisión el estado actual del templo, evidenciando deformaciones, grietas, invasión vegetal y transformaciones espaciales no siempre perceptibles a simple vista.
De forma complementaria, el proyecto incorpora procesos participativos con distintos grupos de la comunidad local, incluyendo estudiantes y personas adultas mayores, mediante grupos focales, ejercicios de evocación sensorial, memoria narrativa y activación de archivos visuales. Estas dinámicas permiten explorar
percepciones, valoraciones y afectos asociados al templo en ruina, revelando cómo distintas generaciones construyen significados diferenciados en torno a un mismo objeto patrimonial. La dimensión social resulta fundamental para comprender la producción simbólica que emerge del proceso de destrucción natural.
El análisis visual-semiótico identifica una serie de signos recurrentes asociados a la ruina, grietas, desprendimientos, raíces que atraviesan muros, árboles que emergen desde ventanales y cubiertas colapsadas. Estos elementos, lejos de ser interpretados únicamente como patologías constructivas, se leen como huellas materiales del tiempo y como indicadores de una transformación profunda del paisaje urbano. La ruina se presenta, así como un cuerpo herido, pero también como un organismo vivo en constante mutación.
Desde esta lectura, la investigación cuestiona la dicotomía tradicional entre conservación y destrucción, proponiendo una comprensión más compleja del patrimonio arquitectónico. El templo de Santiago Apóstol no se plantea como un objeto a restaurar completamente ni como un residuo a eliminar, sino como un espacio de posibilidad donde se articulan memorias pasadas, experiencias presentes y proyecciones futuras. La ruina se convierte, de este modo, en un escenario de negociación simbólica entre el Estado, la comunidad y los procesos naturales.
La dimensión comunitaria constituye uno de los ejes centrales de este proyecto, al permitir comprender cómo el patrimonio en ruina es vivido, interpretado y resignificado desde las practicas cotidianas y las memorias encarnadas de quienes habitan el territorio. El Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol no es un objeto aislado, sino un referente urbano, afectivo y simbólico profundamente arraigado en la vida colectiva de Puriscal. A través de los procesos participativos, se evidencia que la ruina funciona como un archivo vivo capaz de activar recuerdos individuales y colectivos, así como de proyectar expectativas sobre el futuro del inmueble.
Las actividades desarrolladas con estudiantes de primaria y secundaria revelan una percepción marcada por la ambigüedad. Para quienes no conocieron el templo en funcionamiento, la ruina se presenta como un espacio atractivo y misterioso, asociado a la vegetación, la materialidad del deterioro y la presencia de lo inaccesible. En sus relatos y representaciones gráficas, el templo aparece menos vinculado a su función religiosa original y más asociado a imaginarios de exploración, naturaleza historia local, evidenciando la capacidad del patrimonio en ruina para adquirir nuevos significados sin perder su valor simbólico.
En contraste, las personas adultas mayores establecen una relación profundamente atravesada por la memoria afectiva y la experiencia corporal. Para este grupo, la ruina activa recuerdos de celebraciones religiosas, encuentros comunitarios y momentos significativos de la vida cotidiana. La transformación del edificio genera sentimientos de pérdida y nostalgia, pero también de orgullo y pertenencia. La presencia de la vegetación y el deterioro estructural se perciben como testimonio del paso del tiempo y de la historia compartida del cantón.
El análisis intergeneracional evidencia que la producción simbólica del templo se construye a partir de múltiples capas temporales y afectivas. La ruina no posee un significado único, sino que se configura como un campo negociaciones y resignificaciones, reforzando la idea del patrimonio como proceso social dinámico en permanente dialogo con las transformaciones materiales y las experiencias de quienes lo observan y recuerdan.
Desde una perspectiva fenomenológica, el proyecto explora la experiencia sensible del templo en ruina, atendiendo a la forma en que el cuerpo percibe y se relaciona un espacio marcado por el deterioro y la invasión natural, incluso desde el exterior. La imposibilidad de ingresar al inmueble, debido a la malla perimetral, intensifica su condición de objeto contemplativo y refuerza la lectura del paisaje como un texto donde cada grieta, raíz o fragmento expuesto narra la historia del lugar.
La documentación arquitectónica mediante escaneo LiDAR profundiza esta lectura al revelar dimensiones ocultas de la interacción entre arquitectura y naturaleza. Las nubes de puntos, secciones y modelos tridimensiones funcionan no solo como herramientas de registro, sino como dispositivos de interpretación que hacen visible la complejidad material de la ruina, sino como dispositivos de interpretación que hacen visible la complejidad material de la ruina y los procesos de transformación estructural en curso.
El proyecto problematiza, además, el rol del Estado y de las instituciones en la gestión del patrimonio arquitectónico. Si bien la declaratoria patrimonial reconoce el valor histórico del templo, no se ha traducido en acciones sostenidas de conservación, evidenciando las limitaciones de los modelos tradicionales de protección, especialmente en contextos marcados por riesgos sísmicos y cambios ambientales. Frente a esta situación, la investigación propone repensar las estrategias de conservación desde una lógica más flexible, sensible y contextualizada.
La noción de conservación adaptativa se plantea como un eje articulador, al reconocer el patrimonio como un sistema vivo en constante transformación. En el caso del Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol, este enfoque implica aceptar la ruina como parte constitutiva de su identidad actual, incorporando los procesos naturales como elementos narrativos de su historia, sin renunciar a su gestión y cuidado.
En síntesis, Estética y producción simbólica de la destrucción natural: Ruina del Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol de Puriscal (1990-2025) propone una comprensión del patrimonio arquitectónico como un fenómeno dinámico, donde arquitectura, naturaleza y memoria colectiva se entrelazan. El proyecto ofrece una reflexión crítica sobre la ruina como paisaje contemporáneo y espacio de producción simbólica, posicionando al Antiguo Templo Católico de Santiago Apóstol como un referente para repensar las prácticas de conservación y las narrativas patrimoniales en Costa Rica.





