RENACER. CENTRO DE REHABILITACIÓN
COSTA RICA
Andy Zamora Espinoza
COSTA RICA
Andy Zamora Espinoza
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 3 397 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Limón
UBICACIÓN DE PROYECTO: Limón
CENTRO DE REHABILITACIÓN AUTOSUSTENTABLE COMO APOYO A LA REINTEGRACIÓN Y AYUDA SOCIAL DE ADULTOS MAYORES EN RECUPERACIÓN DE ADICCIONES
Estudiante: Andy Zamora Espinoza
Universidad Latina de Costa Rica
Área de construcción: 3 397m2
Ubicación de proyecto: Roosevelt, Limón, Costa Rica
El proyecto Centro de Rehabilitación Autosostenible como Apoyo a la Reintegración y Ayuda Social de Adultos Mayores en Recuperación de Adicciones surge como una respuesta arquitectónica a una problemática social poco visibilizada: la situación de personas adultas mayores que, tras superar procesos de adicción, carecen de redes de apoyo familiar y enfrentan condiciones de exclusión social.
La propuesta se ubica en el cantón central de Limón, Barrio Roosevelt, Costa Rica, en un contexto caracterizado por el clima tropical húmedo, la riqueza paisajística y la relación visual directa con el mar Caribe. Estas condiciones ambientales y territoriales influyen de manera determinante en el diseño, orientando el proyecto hacia una arquitectura sensible al entorno, capaz de adaptarse al clima mediante el uso predominante de estrategias pasivas, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos y el consumo energético.
El objetivo principal del proyecto es ofrecer un entorno digno, seguro y de carácter residencial–comunitario, donde la arquitectura funcione como soporte para los procesos de recuperación y reintegración social. El centro no se concibe como una institución cerrada, sino como un espacio de vida cotidiana, convivencia y crecimiento personal, capaz de generar estabilidad, arraigo y autonomía en sus habitantes.
El concepto arquitectónico RENACER estructura el proyecto a partir de la proyección de ejes espaciales, visuales y climáticos, los cuales organizan el conjunto, jerarquizan los recorridos y orientan las visuales hacia el paisaje natural y el mar Caribe. Estos ejes responden a las condiciones ambientales del sitio, considerando la dirección de los vientos predominantes y el recorrido solar, con el fin de favorecer la ventilación natural, el control del asoleamiento y el confort térmico. Esta lógica espacial representa simbólicamente el proceso de transformación de los usuarios, pasando de espacios de mayor contención y acompañamiento hacia áreas abiertas, comunitarias y de interacción social.
El programa arquitectónico integra áreas residenciales, espacios terapéuticos, zonas de convivencia, así como áreas productivas, tales como talleres, huertas, invernadero y granja. Estas áreas forman parte fundamental del modelo de autosostenibilidad, al permitir la autogestión del centro mediante actividades productivas que fortalecen la autonomía, el sentido de utilidad y la participación de los habitantes, además de promover la biodiversidad y el vínculo directo con el territorio.
El proyecto incorpora una serie de estrategias pasivas, priorizando la ventilación cruzada, el control solar y la relación constante entre interior y exterior. La envolvente exterior se concibe como un elemento activo del desempeño ambiental del edificio, funcionando como un filtro climático que regula la radiación solar, favorece la circulación del aire y genera sombra, contribuyendo al confort térmico y a la reducción del consumo energético.
El aprovechamiento de la topografía natural del terreno permite la recolección, conducción y reutilización de aguas pluviales, destinadas al riego de huertas, invernadero y áreas productivas, así como al mantenimiento general del centro. Esta estrategia refuerza la resiliencia del proyecto y su capacidad de operación ante escenarios de escasez o interrupción de servicios, consolidando un modelo de arquitectura básica y autosuficiente.
A nivel constructivo, el proyecto se desarrolla a partir de un sistema estructural predominante en madera, seleccionado por su bajo impacto ambiental, su afinidad con el contexto y su capacidad de responder adecuadamente a condiciones climáticas adversas. La estructura principal se compone de columnas múltiples, dispuestas de manera rítmica para conformar los cerramientos y permitir una lectura estructural clara y flexible. La envolvente exterior se complementa con un sistema de columnas en V, que cumplen una función estructural y expresiva, configurando un límite permeable entre el edificio y el entorno, y reforzando la ventilación natural y la relación interior–exterior.
La propuesta estructural se apoya sobre una losa de fundación (losa flotante), que garantiza una superficie continua y nivelada, fundamental para la accesibilidad y seguridad de los usuarios adultos mayores. Las columnas se elevan sobre pedestales de concreto, evitando el contacto directo de la madera con la humedad del terreno, reduciendo su deterioro y prolongando la vida útil del sistema constructivo.
El proyecto se consolida como un modelo de arquitectura social autosostenible, donde el diseño espacial, el programa y las estrategias ambientales se integran para responder de forma sensible y coherente a una realidad social específica, con potencial de ser replicado en otros contextos del país.
Estudiante: Andy Zamora Espinoza
Universidad Latina de Costa Rica
Área de construcción: 3 397m2
Ubicación de proyecto: Roosevelt, Limón, Costa Rica
El proyecto Centro de Rehabilitación Autosostenible como Apoyo a la Reintegración y Ayuda Social de Adultos Mayores en Recuperación de Adicciones surge como una respuesta arquitectónica a una problemática social poco visibilizada: la situación de personas adultas mayores que, tras superar procesos de adicción, carecen de redes de apoyo familiar y enfrentan condiciones de exclusión social.
La propuesta se ubica en el cantón central de Limón, Barrio Roosevelt, Costa Rica, en un contexto caracterizado por el clima tropical húmedo, la riqueza paisajística y la relación visual directa con el mar Caribe. Estas condiciones ambientales y territoriales influyen de manera determinante en el diseño, orientando el proyecto hacia una arquitectura sensible al entorno, capaz de adaptarse al clima mediante el uso predominante de estrategias pasivas, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos y el consumo energético.
El objetivo principal del proyecto es ofrecer un entorno digno, seguro y de carácter residencial–comunitario, donde la arquitectura funcione como soporte para los procesos de recuperación y reintegración social. El centro no se concibe como una institución cerrada, sino como un espacio de vida cotidiana, convivencia y crecimiento personal, capaz de generar estabilidad, arraigo y autonomía en sus habitantes.
El concepto arquitectónico RENACER estructura el proyecto a partir de la proyección de ejes espaciales, visuales y climáticos, los cuales organizan el conjunto, jerarquizan los recorridos y orientan las visuales hacia el paisaje natural y el mar Caribe. Estos ejes responden a las condiciones ambientales del sitio, considerando la dirección de los vientos predominantes y el recorrido solar, con el fin de favorecer la ventilación natural, el control del asoleamiento y el confort térmico. Esta lógica espacial representa simbólicamente el proceso de transformación de los usuarios, pasando de espacios de mayor contención y acompañamiento hacia áreas abiertas, comunitarias y de interacción social.
El programa arquitectónico integra áreas residenciales, espacios terapéuticos, zonas de convivencia, así como áreas productivas, tales como talleres, huertas, invernadero y granja. Estas áreas forman parte fundamental del modelo de autosostenibilidad, al permitir la autogestión del centro mediante actividades productivas que fortalecen la autonomía, el sentido de utilidad y la participación de los habitantes, además de promover la biodiversidad y el vínculo directo con el territorio.
El proyecto incorpora una serie de estrategias pasivas, priorizando la ventilación cruzada, el control solar y la relación constante entre interior y exterior. La envolvente exterior se concibe como un elemento activo del desempeño ambiental del edificio, funcionando como un filtro climático que regula la radiación solar, favorece la circulación del aire y genera sombra, contribuyendo al confort térmico y a la reducción del consumo energético.
El aprovechamiento de la topografía natural del terreno permite la recolección, conducción y reutilización de aguas pluviales, destinadas al riego de huertas, invernadero y áreas productivas, así como al mantenimiento general del centro. Esta estrategia refuerza la resiliencia del proyecto y su capacidad de operación ante escenarios de escasez o interrupción de servicios, consolidando un modelo de arquitectura básica y autosuficiente.
A nivel constructivo, el proyecto se desarrolla a partir de un sistema estructural predominante en madera, seleccionado por su bajo impacto ambiental, su afinidad con el contexto y su capacidad de responder adecuadamente a condiciones climáticas adversas. La estructura principal se compone de columnas múltiples, dispuestas de manera rítmica para conformar los cerramientos y permitir una lectura estructural clara y flexible. La envolvente exterior se complementa con un sistema de columnas en V, que cumplen una función estructural y expresiva, configurando un límite permeable entre el edificio y el entorno, y reforzando la ventilación natural y la relación interior–exterior.
La propuesta estructural se apoya sobre una losa de fundación (losa flotante), que garantiza una superficie continua y nivelada, fundamental para la accesibilidad y seguridad de los usuarios adultos mayores. Las columnas se elevan sobre pedestales de concreto, evitando el contacto directo de la madera con la humedad del terreno, reduciendo su deterioro y prolongando la vida útil del sistema constructivo.
El proyecto se consolida como un modelo de arquitectura social autosostenible, donde el diseño espacial, el programa y las estrategias ambientales se integran para responder de forma sensible y coherente a una realidad social específica, con potencial de ser replicado en otros contextos del país.





