TRANSFORMACIÓN URBANA Y ESPACIOS AGRO RESILIENTES: PROPUESTA DE DISEÑO MEDIANTE ESTRATEGIAS BIOMIMÉTICAS PARA CONDICIONES CLIMÁTICAS EXTREMAS EN LA CIUDAD DE UPALA ALAJUELA
COSTA RICA
Camila Arguedas, Laura Rebeca Madrigal
COSTA RICA
Camila Arguedas, Laura Rebeca Madrigal
UBICACIÓN DE PROYECTO: Upala - Alajuela
Transformación urbana y espacios Agro resilientes: Propuesta de diseño mediante estrategias biomiméticas para condiciones climáticas extremas en la ciudad de Upala, Alajuela. Proyecto de graduación, Escuela de Arquitectura de la UCR, por Camila Arguedas León y Laura Madrigal Oviedo.
Este proyecto establece un modelo de diseño para Upala que integra la gestión del agua con la productividad urbana ante condiciones climáticas extremas, como el laboratorio para una arquitectura que deja de luchar contra el agua para aprender a coexistir con ella. El corazón de esta investigación radica en la transición de una ciudad defensiva hacia una ciudad líquida, donde la infraestructura urbana no sólo mitiga el riesgo de desastre, sino que se convierte en un motor productivo y ecológico. Mediante la integración de herramientas de simulación y la aplicación de principios de biomímesis, el proyecto propone un plan maestro que trasciende la respuesta de emergencia para establecer una estrategia de adaptación climática a largo plazo, redefiniendo la identidad de Upala como un sistema donde el paisaje, la economía agrícola y el tejido urbano operan en una simbiosis necesaria ante los eventos climáticos proyectados.
Históricamente, el paisaje de Upala se ha definido por su fragilidad ante el río Zapote, una problemática que alcanzó su punto crítico con el Huracán Otto, evidenciando la obsolescencia de los métodos de control hídrico rígidos. Para abordar esta vulnerabilidad, el proyecto utilizó simulaciones dinámicas para proyectar escenarios al año 2030 y 2060 bajo los parámetros RCP 4.5 y 8.5. Estas proyecciones determinaron alturas de inundación de hasta 2.83 metros, permitiendo identificar nodos de oportunidad donde la topografía facilita la captación de agua. La respuesta se encontró en la biomímesis, utilizando los hongos micorrícicos y el arrecife de coral como especies mentoras. Se emuló una red conectada para crear zonas de amortiguación que frenan el flujo hídrico, y se aplicó los principios de los arrecifes para permitir el paso del agua sin dañar la estructura.
La propuesta se despliega en tres escalas: a nivel territorial, el Plan Maestro utiliza tres zonas de amortiguación hídrica para el control de caudales; a escala de barrio, el Barrio Don Chu integra estrategias especificas y espacios públicos inundables; y a escala arquitectónica, se diseña un mercado y vivienda-albergue que garantiza seguridad habitacional y seguridad alimentaria.
Este proyecto establece un modelo de diseño para Upala que integra la gestión del agua con la productividad urbana ante condiciones climáticas extremas, como el laboratorio para una arquitectura que deja de luchar contra el agua para aprender a coexistir con ella. El corazón de esta investigación radica en la transición de una ciudad defensiva hacia una ciudad líquida, donde la infraestructura urbana no sólo mitiga el riesgo de desastre, sino que se convierte en un motor productivo y ecológico. Mediante la integración de herramientas de simulación y la aplicación de principios de biomímesis, el proyecto propone un plan maestro que trasciende la respuesta de emergencia para establecer una estrategia de adaptación climática a largo plazo, redefiniendo la identidad de Upala como un sistema donde el paisaje, la economía agrícola y el tejido urbano operan en una simbiosis necesaria ante los eventos climáticos proyectados.
Históricamente, el paisaje de Upala se ha definido por su fragilidad ante el río Zapote, una problemática que alcanzó su punto crítico con el Huracán Otto, evidenciando la obsolescencia de los métodos de control hídrico rígidos. Para abordar esta vulnerabilidad, el proyecto utilizó simulaciones dinámicas para proyectar escenarios al año 2030 y 2060 bajo los parámetros RCP 4.5 y 8.5. Estas proyecciones determinaron alturas de inundación de hasta 2.83 metros, permitiendo identificar nodos de oportunidad donde la topografía facilita la captación de agua. La respuesta se encontró en la biomímesis, utilizando los hongos micorrícicos y el arrecife de coral como especies mentoras. Se emuló una red conectada para crear zonas de amortiguación que frenan el flujo hídrico, y se aplicó los principios de los arrecifes para permitir el paso del agua sin dañar la estructura.
La propuesta se despliega en tres escalas: a nivel territorial, el Plan Maestro utiliza tres zonas de amortiguación hídrica para el control de caudales; a escala de barrio, el Barrio Don Chu integra estrategias especificas y espacios públicos inundables; y a escala arquitectónica, se diseña un mercado y vivienda-albergue que garantiza seguridad habitacional y seguridad alimentaria.





