VIVIENDA YARD & ROOTS
COSTA RICA
Geovanni Mendoza Rodríguez
COSTA RICA
Geovanni Mendoza Rodríguez
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 285 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Puerto Viejo - Limón
UBICACIÓN DE PROYECTO: Puerto Viejo - Limón
La vida natural en el Caribe nunca se había sentido tan real como estando rodeado de árboles y vegetación, sintiendo la brisa marina y escuchando el sonido de aves y monos que forman parte de un entorno capaz de convivir en total armonía con el ser humano y la arquitectura.
El proyecto Yard & Roots es una solución de vivienda autosostenible ubicada en Playa Punta Uva, Puerto Viejo de Limón. Cuenta con un área de 285,00 m² y está destinada a una pareja afrocaribeña que busca una nueva forma de vida a través de sus emprendimientos. Su deseo es habitar un espacio sin límites claros entre lo interior y lo exterior, donde la naturaleza, el usuario y la arquitectura comiencen a entablar un diálogo constante.
El concepto arquitectónico nace del ciclo natural. Así como el agua cae, se evapora, se condensa y posteriormente genera la precipitación, el diseño propone que el flujo o circulación del proyecto funcione como un ciclo continuo. De esta manera, si se inicia el recorrido en un punto del espacio, es posible transitar toda la vivienda y regresar al mismo lugar sin repetir la misma ruta. La cubierta también se convierte en un elemento generador de estos ciclos naturales; por ello, su estructura es completamente curva, en contraste con la forma del proyecto en cuanto a su planta y distribución.
El diseño de los flujos permite que el espacio respire, por lo que se cuenta con pequeños jardines internos que facilitan el ingreso de aire fresco y su distribución por toda la vivienda. Con esto se logra deshumidificar el ambiente y evitar que el aire caliente se mantenga en el interior. Los vientos predominantes ingresan libremente por los sectores norte y este, aprovechando la brisa marina; de esta forma, recorren toda la vivienda y el aire caliente puede salir sin impedimentos por el extremo opuesto.
En el caso del agua, el proyecto también cuenta con su propio ciclo interno. La huerta se ubica estratégicamente para que el agua pueda caer libremente y ser aprovechada en el riego de los cultivos. Asimismo, el proyecto incorpora un sistema de captación de aguas pluviales que permite su potabilización y posterior uso doméstico y de higiene.
Además, se implementan estrategias pasivas, como la estructura de la cubierta en el costado este de la vivienda, sobre el huerto, la cual cumple la función de parasol. Esta reduce significativamente la radiación solar durante las primeras horas de la mañana y permite que la luz natural ingrese de manera suave al interior.
La ubicación del edificio resulta estratégica, ya que se aprovecha la abundante vegetación y arborización existente para generar sombreamiento en ciertos sectores, disminuir la temperatura y contribuir a la reducción de la humedad, proporcionando una sensación de frescor en los espacios interiores.
En cuanto al impacto social, el proyecto contempla la vida rural como un medio para integrar a la comunidad y generar espacios de convivencia y relaciones sociales. Por ello, la vivienda incorpora un área destinada a que la pareja pueda interactuar con vecinos y turistas que visitan la zona para disfrutar de la cultura caribeña. Este espacio funciona como una terraza abierta que recibe a las personas y, al mismo tiempo, permite que el entorno natural se integre mediante el contacto visual y el ingreso de los vientos predominantes.
Asimismo, se dispone de un servicio sanitario para visitas y, en el extremo opuesto, un área de cocina con horno de leña. La apertura de este espacio permite generar una invitación sensorial a través de los aromas, así como una relación visual tanto para quienes se encuentran dentro como para quienes transitan cerca de la propiedad.
El usuario se caracteriza por producir muchos de los productos que consume; por esta razón, en el sector este de la propiedad se ubica un área de huerto donde se cosechan hierbas, verduras y otros cultivos que sirven como materia prima para las artesanías elaboradas por la mujer como parte de su emprendimiento. En relación con esto, se incorpora un área de taller muy cercana al huerto, la cual también funciona como espacio para impartir pequeñas charlas dirigidas a personas interesadas en este tipo de actividades.
Al ingresar a la zona privada, se encuentra una sala de estar exclusiva para la pareja, destinada a la conversación o la lectura bajo una iluminación cálida, acompañada por los sonidos naturales del entorno. Finalmente, se ubica una habitación en el sector sureste, la cual recibe la luz natural de la mañana.
Finalmente, el proyecto Yard & Roots se consolida como una propuesta arquitectónica sensible al contexto natural, climático y social del Caribe costarricense, donde la vivienda deja de ser un límite físico para convertirse en un sistema vivo que dialoga constantemente con su entorno. A través de estrategias pasivas, la integración de ciclos naturales y una distribución espacial fluida, la arquitectura responde tanto a las necesidades del usuario como al clima tropical, promoviendo el confort ambiental, la autosostenibilidad y el respeto por la naturaleza. Asimismo, el proyecto fortalece el vínculo comunitario y cultural al incorporar espacios de encuentro, producción y emprendimiento, reflejando una forma de habitar consciente, abierta y en armonía con el paisaje, donde naturaleza, ser humano y arquitectura coexisten como un solo organismo.
El proyecto Yard & Roots es una solución de vivienda autosostenible ubicada en Playa Punta Uva, Puerto Viejo de Limón. Cuenta con un área de 285,00 m² y está destinada a una pareja afrocaribeña que busca una nueva forma de vida a través de sus emprendimientos. Su deseo es habitar un espacio sin límites claros entre lo interior y lo exterior, donde la naturaleza, el usuario y la arquitectura comiencen a entablar un diálogo constante.
El concepto arquitectónico nace del ciclo natural. Así como el agua cae, se evapora, se condensa y posteriormente genera la precipitación, el diseño propone que el flujo o circulación del proyecto funcione como un ciclo continuo. De esta manera, si se inicia el recorrido en un punto del espacio, es posible transitar toda la vivienda y regresar al mismo lugar sin repetir la misma ruta. La cubierta también se convierte en un elemento generador de estos ciclos naturales; por ello, su estructura es completamente curva, en contraste con la forma del proyecto en cuanto a su planta y distribución.
El diseño de los flujos permite que el espacio respire, por lo que se cuenta con pequeños jardines internos que facilitan el ingreso de aire fresco y su distribución por toda la vivienda. Con esto se logra deshumidificar el ambiente y evitar que el aire caliente se mantenga en el interior. Los vientos predominantes ingresan libremente por los sectores norte y este, aprovechando la brisa marina; de esta forma, recorren toda la vivienda y el aire caliente puede salir sin impedimentos por el extremo opuesto.
En el caso del agua, el proyecto también cuenta con su propio ciclo interno. La huerta se ubica estratégicamente para que el agua pueda caer libremente y ser aprovechada en el riego de los cultivos. Asimismo, el proyecto incorpora un sistema de captación de aguas pluviales que permite su potabilización y posterior uso doméstico y de higiene.
Además, se implementan estrategias pasivas, como la estructura de la cubierta en el costado este de la vivienda, sobre el huerto, la cual cumple la función de parasol. Esta reduce significativamente la radiación solar durante las primeras horas de la mañana y permite que la luz natural ingrese de manera suave al interior.
La ubicación del edificio resulta estratégica, ya que se aprovecha la abundante vegetación y arborización existente para generar sombreamiento en ciertos sectores, disminuir la temperatura y contribuir a la reducción de la humedad, proporcionando una sensación de frescor en los espacios interiores.
En cuanto al impacto social, el proyecto contempla la vida rural como un medio para integrar a la comunidad y generar espacios de convivencia y relaciones sociales. Por ello, la vivienda incorpora un área destinada a que la pareja pueda interactuar con vecinos y turistas que visitan la zona para disfrutar de la cultura caribeña. Este espacio funciona como una terraza abierta que recibe a las personas y, al mismo tiempo, permite que el entorno natural se integre mediante el contacto visual y el ingreso de los vientos predominantes.
Asimismo, se dispone de un servicio sanitario para visitas y, en el extremo opuesto, un área de cocina con horno de leña. La apertura de este espacio permite generar una invitación sensorial a través de los aromas, así como una relación visual tanto para quienes se encuentran dentro como para quienes transitan cerca de la propiedad.
El usuario se caracteriza por producir muchos de los productos que consume; por esta razón, en el sector este de la propiedad se ubica un área de huerto donde se cosechan hierbas, verduras y otros cultivos que sirven como materia prima para las artesanías elaboradas por la mujer como parte de su emprendimiento. En relación con esto, se incorpora un área de taller muy cercana al huerto, la cual también funciona como espacio para impartir pequeñas charlas dirigidas a personas interesadas en este tipo de actividades.
Al ingresar a la zona privada, se encuentra una sala de estar exclusiva para la pareja, destinada a la conversación o la lectura bajo una iluminación cálida, acompañada por los sonidos naturales del entorno. Finalmente, se ubica una habitación en el sector sureste, la cual recibe la luz natural de la mañana.
Finalmente, el proyecto Yard & Roots se consolida como una propuesta arquitectónica sensible al contexto natural, climático y social del Caribe costarricense, donde la vivienda deja de ser un límite físico para convertirse en un sistema vivo que dialoga constantemente con su entorno. A través de estrategias pasivas, la integración de ciclos naturales y una distribución espacial fluida, la arquitectura responde tanto a las necesidades del usuario como al clima tropical, promoviendo el confort ambiental, la autosostenibilidad y el respeto por la naturaleza. Asimismo, el proyecto fortalece el vínculo comunitario y cultural al incorporar espacios de encuentro, producción y emprendimiento, reflejando una forma de habitar consciente, abierta y en armonía con el paisaje, donde naturaleza, ser humano y arquitectura coexisten como un solo organismo.





