FACHADA HOSPITAL VETERINARIO VITALVET
COSTA RICA
Arq. Lucia Cesare, Arq. Alonso Guevara
COSTA RICA
Arq. Lucia Cesare, Arq. Alonso Guevara
DISEÑO ARQUITECTÓNICO: Arq. Lucia Cesare
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 12mL
UBICACIÓN DE PROYECTO: Cartago frente a los padres salecianos
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 12mL
UBICACIÓN DE PROYECTO: Cartago frente a los padres salecianos
VitalVet entiende la adaptación climática como una estrategia que comienza antes del ingreso: en la fachada y el jardín frontal como primera infraestructura ambiental y sensorial del proyecto. En un contexto tropical de alta radiación, humedad y temperaturas constantes, el acceso se concibe como un sistema pasivo capaz de regular microclima y experiencia de manera simultánea.
La configuración del portón y el paisaje frontal incorpora control solar mediante vegetación y sombra proyectada, permeabilidad que favorece la ventilación natural y una disposición vegetal que reduce la acumulación térmica en el perímetro inmediato. Estas decisiones disminuyen la carga de calor que impacta el interior, estabilizan las condiciones ambientales y reducen la dependencia de sistemas mecánicos, fortaleciendo el desempeño climático del conjunto.
El diseño paisajístico opera como filtro activo: intercepta radiación, atenúa ruidos urbanos y mejora la temperatura percibida, construyendo una transición gradual entre exterior e interior. El clima no es combatido, sino absorbido y amortiguado antes de cruzar el umbral.
Desde la neuroarquitectura y el neuropaisajismo, este espacio de transición adquiere una dimensión adicional. La selección de especies no tóxicas y resilientes responde a criterios sensoriales precisos: aromas suaves, escalas contenidas y variaciones cromáticas que evitan la sobreestimulación. En un entorno veterinario, donde la ansiedad puede ser alta, esta regulación ambiental incide directamente en el comportamiento animal y en la percepción emocional de los tutores.
VitalVet demuestra que la adaptación climática no es únicamente eficiencia ambiental, sino responsabilidad sensible. Al transformar el umbral en un dispositivo de regulación térmica y emocional, el proyecto confirma que adaptarse al clima es también adaptarse a la fragilidad del momento. En ese gesto, la arquitectura deja de reaccionar y comienza a cuidar.
La configuración del portón y el paisaje frontal incorpora control solar mediante vegetación y sombra proyectada, permeabilidad que favorece la ventilación natural y una disposición vegetal que reduce la acumulación térmica en el perímetro inmediato. Estas decisiones disminuyen la carga de calor que impacta el interior, estabilizan las condiciones ambientales y reducen la dependencia de sistemas mecánicos, fortaleciendo el desempeño climático del conjunto.
El diseño paisajístico opera como filtro activo: intercepta radiación, atenúa ruidos urbanos y mejora la temperatura percibida, construyendo una transición gradual entre exterior e interior. El clima no es combatido, sino absorbido y amortiguado antes de cruzar el umbral.
Desde la neuroarquitectura y el neuropaisajismo, este espacio de transición adquiere una dimensión adicional. La selección de especies no tóxicas y resilientes responde a criterios sensoriales precisos: aromas suaves, escalas contenidas y variaciones cromáticas que evitan la sobreestimulación. En un entorno veterinario, donde la ansiedad puede ser alta, esta regulación ambiental incide directamente en el comportamiento animal y en la percepción emocional de los tutores.
VitalVet demuestra que la adaptación climática no es únicamente eficiencia ambiental, sino responsabilidad sensible. Al transformar el umbral en un dispositivo de regulación térmica y emocional, el proyecto confirma que adaptarse al clima es también adaptarse a la fragilidad del momento. En ese gesto, la arquitectura deja de reaccionar y comienza a cuidar.





