CASA DOS PLAYAS
COSTA RICA
Salagnac Arquitectos
COSTA RICA
Salagnac Arquitectos
DISEÑO ARQUITECTÓNICO: Salagnac Arquitectos
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 523 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: NOSARA - GUANACASTE
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 523 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: NOSARA - GUANACASTE
Esta vivienda se ubica en la zona costera de la Península de Nicoya, Costa Rica, en un clima de temperaturas isotermales con una variación promedio de apenas 2.7 °C entre el mes más cálido y el más frío. La temperatura media anual es de 28 °C, alcanzando los meses más cálidos, especialmente marzo, picos de 34 °C durante el día. La época más fresca coincide con la estación lluviosa (septiembre a noviembre), cuando la temperatura media desciende a 24.6 °C.
La característica más distintiva del clima local es la marcada diferencia estacional en precipitación y humedad: una estación seca extremadamente cálida, con humedad relativa del 63 %, y una estación lluviosa igualmente cálida pero con una humedad que asciende hasta el 90 %, intensificando la sensación de bochorno. A pesar de ubicarse en un terreno de baja altitud, la propiedad se beneficia de una brisa marina constante canalizada por un cañón topográfico que conecta dos playas. Este flujo de aire fue determinante en la concepción volumétrica del proyecto: la vivienda se organiza en tres bloques separados que generan túneles de viento, facilitando la ventilación cruzada tanto en los espacios interiores como en las áreas exteriores: terrazas, pasillos ventilados y jardines.
Las fachadas acristaladas se orientaron estratégicamente hacia el norte, minimizando la incidencia solar directa. Hacia el sur, en cambio, se dispusieron muros dobles de bloque de tierra cocida, que actúan como protección contra la radiación y como reguladores pasivos de temperatura y humedad interior. En la parte alta de los muros se incorporaron celosías de madera para facilitar la extracción del aire caliente, mientras que la disposición de puertas y ventanas asegura ventilación cruzada en todas las estancias.
La vivienda se eleva sobre pilotes, una solución clave para aislarla de la humedad del suelo y permitir que la brisa fluya por debajo de las habitaciones, reduciendo la humedad interior durante la época lluviosa.
Asimismo, se proyectó una separación abierta entre el cielo raso y la cubierta, con el doble propósito de ventilar la cámara de aire, disminuyendo temperatura y humedad, y mitigar la transmisión de calor hacia los espacios habitables.
En cuanto a los materiales, se emplearon madera de pino laminada, teca de plantación local, madera de café proveniente de desechos y bloques de ladrillo expuesto. Cabe destacar el uso del ladrillo como elemento estructural, libre de tóxicos, regulador higrotérmico, de producción local y con un acabado que aporta calidez y valor estético al conjunto, sin renunciar a criterios de sostenibilidad.
La característica más distintiva del clima local es la marcada diferencia estacional en precipitación y humedad: una estación seca extremadamente cálida, con humedad relativa del 63 %, y una estación lluviosa igualmente cálida pero con una humedad que asciende hasta el 90 %, intensificando la sensación de bochorno. A pesar de ubicarse en un terreno de baja altitud, la propiedad se beneficia de una brisa marina constante canalizada por un cañón topográfico que conecta dos playas. Este flujo de aire fue determinante en la concepción volumétrica del proyecto: la vivienda se organiza en tres bloques separados que generan túneles de viento, facilitando la ventilación cruzada tanto en los espacios interiores como en las áreas exteriores: terrazas, pasillos ventilados y jardines.
Las fachadas acristaladas se orientaron estratégicamente hacia el norte, minimizando la incidencia solar directa. Hacia el sur, en cambio, se dispusieron muros dobles de bloque de tierra cocida, que actúan como protección contra la radiación y como reguladores pasivos de temperatura y humedad interior. En la parte alta de los muros se incorporaron celosías de madera para facilitar la extracción del aire caliente, mientras que la disposición de puertas y ventanas asegura ventilación cruzada en todas las estancias.
La vivienda se eleva sobre pilotes, una solución clave para aislarla de la humedad del suelo y permitir que la brisa fluya por debajo de las habitaciones, reduciendo la humedad interior durante la época lluviosa.
Asimismo, se proyectó una separación abierta entre el cielo raso y la cubierta, con el doble propósito de ventilar la cámara de aire, disminuyendo temperatura y humedad, y mitigar la transmisión de calor hacia los espacios habitables.
En cuanto a los materiales, se emplearon madera de pino laminada, teca de plantación local, madera de café proveniente de desechos y bloques de ladrillo expuesto. Cabe destacar el uso del ladrillo como elemento estructural, libre de tóxicos, regulador higrotérmico, de producción local y con un acabado que aporta calidez y valor estético al conjunto, sin renunciar a criterios de sostenibilidad.








