CASA ROLI
COSTA RICA
Arq. Laurentino Cañón Moreno
COSTA RICA
Arq. Laurentino Cañón Moreno
DISEÑO ARQUITECTÓNICO: Arq. Laurentino Cañón Moreno
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 247.34 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: JACÓ - GARABITO
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 247.34 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: JACÓ - GARABITO
Pacífico Central, Costa Rica
La vivienda se ubica en el Pacífico Central de Costa Rica, en un entorno de clima cálido–húmedo caracterizado por altas temperaturas, elevada humedad relativa y fuerte radiación solar estacional. En este contexto, el proyecto se desarrolla a partir de una premisa ambiental explícita: concebir una arquitectura residencial capaz de responder al clima mediante estrategias pasivas integradas, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos de climatización y transformando los flujos de aire, agua y energía en parte activa de la configuración espacial.
La casa no se plantea como un objeto con dispositivos ambientales añadidos, sino como un sistema climático arquitectónico, donde sección, vacíos, envolvente, vegetación, agua y ventilación operan de manera coordinada. El volumen total construido es de aproximadamente 626 m³, de los cuales cerca de 300 m³ correspondientes al área social fueron diseñados para operar sin aire acondicionado, apoyándose en un sistema combinado de refrigeración evaporativa, ventilación pasiva inducida y control adaptativo.
La organización espacial en dos niveles incorpora una escalera abierta de metal expandido y perforado, junto con dos vacíos verticales estratégicamente ubicados, que favorecen la estratificación térmica y la extracción natural del aire caliente. Estos elementos funcionan como infraestructura bioclimática: promueven la convección vertical, la renovación continua del aire interior y la descarga térmica del volumen habitable.
Uno de los ejes conceptuales del proyecto es el ciclo visible del agua como infraestructura térmica. Las cubiertas conducen la totalidad de la lluvia hacia un núcleo central de captación. El agua pluvial recorre bajantes expuestos e interactúa con un jardín vertical ubicado en la fachada de mayor asoleamiento antes de ser almacenada en un tanque de 2.500 litros. Desde allí, entra en un circuito de recirculación controlada que alimenta jardineras, louvers vegetados, cubiertas y superficies evaporativas.
El agua opera como medio termodinámico activo. En horas de menor carga térmica, el riego se concentra en la vegetación ubicada frente a las aberturas, generando un preenfriamiento evaporativo del aire entrante. En las franjas de mayor radiación, el sistema prioriza la refrigeración de cubierta para reducir la temperatura superficial del plano más expuesto. En la fachada oeste —crítica por la radiación de la tarde— se incorpora una pared evaporativa interior que enfría el aire por evaporación directa. El recorrido del agua atraviesa zonas habitables, generando microclimas interiores perceptibles y reforzando la dimensión sensorial del desempeño ambiental.
El sistema de ventilación integra un pozo provenzal mediante un conducto subterráneo de aproximadamente 14 m de longitud, instalado a unos 2.5 m de profundidad, que permite el intercambio térmico aire–suelo y el preenfriamiento pasivo del flujo antes de su ingreso al interior. Las mediciones realizadas en captación, tramo intermedio y descarga —contrastadas con estación meteorológica en sitio— muestran descensos térmicos relevantes en el aire de suministro.
De forma complementaria, se incorporan conductos tipo Venturi con reducción de sección que atraviesan macetas con sustrato húmedo en el primer nivel. Esta configuración acelera el flujo y favorece el intercambio térmico y evaporativo previo a la inyección del aire. En registros de operación se observaron aumentos de velocidad desde aproximadamente 2.1 m/s en exterior hasta 4.0 m/s en conducto, junto con reducciones térmicas de hasta 2 °C respecto al ambiente exterior.
Para equilibrar el incremento de humedad asociado a los procesos evaporativos, el sistema incorpora extractores eólicos en cubierta con compuertas regulables, complementados por ventiladores reversibles que permiten modular la renovación de aire según condiciones climáticas y de uso. La operación conjunta de evaporación y extracción permite mantener condiciones interiores estables sin consumo energético significativo.
La vivienda cuenta con un sistema de monitoreo ambiental mediante estación meteorológica instalada en la losa técnica, siguiendo lineamientos de referencia de ASHRAE 55 para la obtención de datos climáticos. El registro continuo de temperatura, humedad, radiación y viento permite verificar el desempeño del sistema y ajustar su operación. Evaluaciones preliminares de confort adaptativo muestran condiciones dentro de rango de confort aproximadamente el 75 % del tiempo en periodos monitoreados, bajo operación pasiva–híbrida.
En el componente energético, el proyecto incorpora calentamiento solar de agua en cubierta, capaz de cubrir la mayor parte de la demanda sin apoyo eléctrico. Pruebas de uso continuo con cuatro ocupantes registraron temperaturas de hasta 97 °C en el tanque bajo condiciones locales de radiación, evidenciando alta eficiencia del sistema.
La materialidad y los sistemas constructivos se seleccionan en coherencia con la estrategia ambiental: envolventes con aislamiento natural en cubierta, dispositivos de control solar, superficies ventiladas y elementos metálicos permeables que favorecen el paso del aire. Las paredes son en bloques de concreto con estructura de columnas y muros estructurales integrados. El conjunto integra además dispositivos de bajo consumo hídrico y criterios de eficiencia en el uso del recurso.
Se han tomado mediciones de confort en un pilotaje inicial de un mes, llegando a un 75% del tiempo dentro de la zona de confort adaptativo estándar (ASHRAE 55). La casa esta instrumentalizada, buscando que trascienda el límite de “objeto arquitectónico” y pueda generarse como un espacio laboratorio, que contribuya al desarrollo y mejora de la arquitectura sostenible para el Pacifico Central de Costa Rica.
En conjunto, la obra propone un modelo replicable de vivienda tropical donde la refrigeración evaporativa deja de ser un recurso puntual y se convierte en parte de un ecosistema arquitectónico climático integrado, capaz de reducir la carga térmica, mejorar el confort y articular técnica, ambiente y experiencia espacial en una misma lógica de diseño.
La vivienda se ubica en el Pacífico Central de Costa Rica, en un entorno de clima cálido–húmedo caracterizado por altas temperaturas, elevada humedad relativa y fuerte radiación solar estacional. En este contexto, el proyecto se desarrolla a partir de una premisa ambiental explícita: concebir una arquitectura residencial capaz de responder al clima mediante estrategias pasivas integradas, reduciendo la dependencia de sistemas mecánicos de climatización y transformando los flujos de aire, agua y energía en parte activa de la configuración espacial.
La casa no se plantea como un objeto con dispositivos ambientales añadidos, sino como un sistema climático arquitectónico, donde sección, vacíos, envolvente, vegetación, agua y ventilación operan de manera coordinada. El volumen total construido es de aproximadamente 626 m³, de los cuales cerca de 300 m³ correspondientes al área social fueron diseñados para operar sin aire acondicionado, apoyándose en un sistema combinado de refrigeración evaporativa, ventilación pasiva inducida y control adaptativo.
La organización espacial en dos niveles incorpora una escalera abierta de metal expandido y perforado, junto con dos vacíos verticales estratégicamente ubicados, que favorecen la estratificación térmica y la extracción natural del aire caliente. Estos elementos funcionan como infraestructura bioclimática: promueven la convección vertical, la renovación continua del aire interior y la descarga térmica del volumen habitable.
Uno de los ejes conceptuales del proyecto es el ciclo visible del agua como infraestructura térmica. Las cubiertas conducen la totalidad de la lluvia hacia un núcleo central de captación. El agua pluvial recorre bajantes expuestos e interactúa con un jardín vertical ubicado en la fachada de mayor asoleamiento antes de ser almacenada en un tanque de 2.500 litros. Desde allí, entra en un circuito de recirculación controlada que alimenta jardineras, louvers vegetados, cubiertas y superficies evaporativas.
El agua opera como medio termodinámico activo. En horas de menor carga térmica, el riego se concentra en la vegetación ubicada frente a las aberturas, generando un preenfriamiento evaporativo del aire entrante. En las franjas de mayor radiación, el sistema prioriza la refrigeración de cubierta para reducir la temperatura superficial del plano más expuesto. En la fachada oeste —crítica por la radiación de la tarde— se incorpora una pared evaporativa interior que enfría el aire por evaporación directa. El recorrido del agua atraviesa zonas habitables, generando microclimas interiores perceptibles y reforzando la dimensión sensorial del desempeño ambiental.
El sistema de ventilación integra un pozo provenzal mediante un conducto subterráneo de aproximadamente 14 m de longitud, instalado a unos 2.5 m de profundidad, que permite el intercambio térmico aire–suelo y el preenfriamiento pasivo del flujo antes de su ingreso al interior. Las mediciones realizadas en captación, tramo intermedio y descarga —contrastadas con estación meteorológica en sitio— muestran descensos térmicos relevantes en el aire de suministro.
De forma complementaria, se incorporan conductos tipo Venturi con reducción de sección que atraviesan macetas con sustrato húmedo en el primer nivel. Esta configuración acelera el flujo y favorece el intercambio térmico y evaporativo previo a la inyección del aire. En registros de operación se observaron aumentos de velocidad desde aproximadamente 2.1 m/s en exterior hasta 4.0 m/s en conducto, junto con reducciones térmicas de hasta 2 °C respecto al ambiente exterior.
Para equilibrar el incremento de humedad asociado a los procesos evaporativos, el sistema incorpora extractores eólicos en cubierta con compuertas regulables, complementados por ventiladores reversibles que permiten modular la renovación de aire según condiciones climáticas y de uso. La operación conjunta de evaporación y extracción permite mantener condiciones interiores estables sin consumo energético significativo.
La vivienda cuenta con un sistema de monitoreo ambiental mediante estación meteorológica instalada en la losa técnica, siguiendo lineamientos de referencia de ASHRAE 55 para la obtención de datos climáticos. El registro continuo de temperatura, humedad, radiación y viento permite verificar el desempeño del sistema y ajustar su operación. Evaluaciones preliminares de confort adaptativo muestran condiciones dentro de rango de confort aproximadamente el 75 % del tiempo en periodos monitoreados, bajo operación pasiva–híbrida.
En el componente energético, el proyecto incorpora calentamiento solar de agua en cubierta, capaz de cubrir la mayor parte de la demanda sin apoyo eléctrico. Pruebas de uso continuo con cuatro ocupantes registraron temperaturas de hasta 97 °C en el tanque bajo condiciones locales de radiación, evidenciando alta eficiencia del sistema.
La materialidad y los sistemas constructivos se seleccionan en coherencia con la estrategia ambiental: envolventes con aislamiento natural en cubierta, dispositivos de control solar, superficies ventiladas y elementos metálicos permeables que favorecen el paso del aire. Las paredes son en bloques de concreto con estructura de columnas y muros estructurales integrados. El conjunto integra además dispositivos de bajo consumo hídrico y criterios de eficiencia en el uso del recurso.
Se han tomado mediciones de confort en un pilotaje inicial de un mes, llegando a un 75% del tiempo dentro de la zona de confort adaptativo estándar (ASHRAE 55). La casa esta instrumentalizada, buscando que trascienda el límite de “objeto arquitectónico” y pueda generarse como un espacio laboratorio, que contribuya al desarrollo y mejora de la arquitectura sostenible para el Pacifico Central de Costa Rica.
En conjunto, la obra propone un modelo replicable de vivienda tropical donde la refrigeración evaporativa deja de ser un recurso puntual y se convierte en parte de un ecosistema arquitectónico climático integrado, capaz de reducir la carga térmica, mejorar el confort y articular técnica, ambiente y experiencia espacial en una misma lógica de diseño.








