FRAGMENTOS
COSTA RICA
Gabriel de los Ángeles Molina Ureña
COSTA RICA
Gabriel de los Ángeles Molina Ureña
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 877,86 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: El Carmen - San José
UBICACIÓN DE PROYECTO: El Carmen - San José
El proyecto Fragmentos propone una intervención arquitectónica en un edificio patrimonial existente desde una comprensión esencial de la arquitectura: aquella que no se define por la forma ni por el gesto, sino por su capacidad de albergar vida, relaciones y memoria. Frente a la tendencia de conservar el patrimonio como objeto estático, la propuesta entiende que su valor reside en el uso, la permanencia y la apropiación colectiva.
La intervención parte del reconocimiento del patrimonio no construido: dinámicas sociales, recuerdos y vínculos intergeneracionales que históricamente dieron sentido al edificio y hoy se encuentran debilitados. Desde esta lectura, la arquitectura se plantea como un soporte mínimo pero preciso, capaz de reactivar estas relaciones sin imponer una narrativa cerrada.
El proyecto se estructura a partir de la convivencia intergeneracional como estrategia de activación. Niñez, adultez mayor y adultez joven conforman un sistema donde esta última actúa como mediadora, facilitando el intercambio, el aprendizaje mutuo y la continuidad del uso en el tiempo. Para ello, la propuesta incorpora talleres y espacios de producción colectiva como motores del encuentro, permitiendo que el aprendizaje, la transmisión de oficios y las actividades culturales generen un nuevo uso y una renovada apropiación del edificio. Más que responder a programas rígidos, se priorizan espacios flexibles, abiertos a distintas apropiaciones y ritmos de habitar.
Conceptualmente, Fragmentos se construye desde la idea de mosaico: un conjunto de piezas diversas que, al integrarse, generan un todo coherente. Cada espacio funciona como una tesela con identidad propia, articulada mediante recorridos y áreas de encuentro que favorecen la interacción y la permanencia, permitiendo que el edificio sea leído y vivido de múltiples formas.
La intervención establece un diálogo claro entre lo existente y lo nuevo. Los elementos patrimoniales se conservan y se ponen en valor, mientras las nuevas incorporaciones se expresan con materialidad contemporánea, color y textura, utilizados no como ornamento sino como herramientas de orientación y estímulo sensorial.
Fragmentos defiende una arquitectura esencial donde menos, es más: menos imposición formal y más capacidad de adaptación; menos objeto y más experiencia. La propuesta entiende que preservar el patrimonio no es congelarlo en el tiempo, sino permitir que continúe siendo habitado, compartido y resignificado por las personas.
La intervención parte del reconocimiento del patrimonio no construido: dinámicas sociales, recuerdos y vínculos intergeneracionales que históricamente dieron sentido al edificio y hoy se encuentran debilitados. Desde esta lectura, la arquitectura se plantea como un soporte mínimo pero preciso, capaz de reactivar estas relaciones sin imponer una narrativa cerrada.
El proyecto se estructura a partir de la convivencia intergeneracional como estrategia de activación. Niñez, adultez mayor y adultez joven conforman un sistema donde esta última actúa como mediadora, facilitando el intercambio, el aprendizaje mutuo y la continuidad del uso en el tiempo. Para ello, la propuesta incorpora talleres y espacios de producción colectiva como motores del encuentro, permitiendo que el aprendizaje, la transmisión de oficios y las actividades culturales generen un nuevo uso y una renovada apropiación del edificio. Más que responder a programas rígidos, se priorizan espacios flexibles, abiertos a distintas apropiaciones y ritmos de habitar.
Conceptualmente, Fragmentos se construye desde la idea de mosaico: un conjunto de piezas diversas que, al integrarse, generan un todo coherente. Cada espacio funciona como una tesela con identidad propia, articulada mediante recorridos y áreas de encuentro que favorecen la interacción y la permanencia, permitiendo que el edificio sea leído y vivido de múltiples formas.
La intervención establece un diálogo claro entre lo existente y lo nuevo. Los elementos patrimoniales se conservan y se ponen en valor, mientras las nuevas incorporaciones se expresan con materialidad contemporánea, color y textura, utilizados no como ornamento sino como herramientas de orientación y estímulo sensorial.
Fragmentos defiende una arquitectura esencial donde menos, es más: menos imposición formal y más capacidad de adaptación; menos objeto y más experiencia. La propuesta entiende que preservar el patrimonio no es congelarlo en el tiempo, sino permitir que continúe siendo habitado, compartido y resignificado por las personas.








