MUELLE TURÍSTICO
COSTA RICA
Jorge Luis Agüero
COSTA RICA
Jorge Luis Agüero
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 526 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: PUNTARENAS
UBICACIÓN DE PROYECTO: PUNTARENAS
Muelle Turístico Puntarenas.
Jorge Agüero.
El proyecto del muelle turístico en Puntarenas, Costa Rica, surge como respuesta a la intención del Instituto Costarricense de Turismo de transformar un lote actualmente utilizado de manera básica como punto de embarque, en un verdadero nodo arquitectónico y urbano para la provincia. El reto principal consistió en replantear un espacio funcionalmente activo, pero carente de calidad espacial, para convertirlo en una infraestructura capaz de potenciar el transporte marítimo y, a la vez, consolidarse como catalizador del turismo local.
Desde el inicio, el proceso proyectual se enfocó en comprender las dinámicas de movilidad, espera y transición propias de un muelle: el paso constante entre tierra y mar, entre la ciudad y el paisaje costero. A esta condición se sumó el desafío climático característico de Puntarenas, con altas temperaturas, radiación solar intensa, humedad y salinidad. Por ello, el concepto rector del proyecto parte de la generación de sombra como elemento estructurador del espacio. No se trataba únicamente de cubrir áreas de embarque, sino de crear atmósferas bioclimáticamente estables, confortables y apropiadas para la estancia.
La propuesta se materializa mediante una estructura predominante de madera, concebida tanto como solución técnica para construcciones costeras como gesto arquitectónico identitario. La madera se selecciona por su comportamiento adecuado en ambientes marítimos, su disponibilidad local y su menor impacto ambiental. Se convierte en el sistema generador del proyecto: una estructura inspirada en la carpintería japonesa tradicional, basada en uniones ensambladas sin clavos, donde cada pieza trabaja en conjunto para conformar un sistema autoportante y solidario. Esta estructura no solo resuelve lo estructural, sino que defi ne el espacio. Sus pórticos y entramados permiten fi ltrar la luz, generar sombra profunda y albergar jardines internos que incorporan paisajismo local como parte esencial de la experiencia. La vegetación contribuye al control térmico, mejora la ventilación cruzada y refuerza la relación sensorial con el entorno costero.
El proyecto busca trascender la noción de muelle como infraestructura meramente funcional, proponiendo una arquitectura sostenible, bioclimática y arraigada en el contexto material y cultural. A través de la madera, la sombra y el paisaje, el muelle se convierte en un espacio de transición, encuentro y permanencia, capaz de fortalecer la identidad local y dinamizar el turismo en Puntarenas.
Jorge Agüero.
El proyecto del muelle turístico en Puntarenas, Costa Rica, surge como respuesta a la intención del Instituto Costarricense de Turismo de transformar un lote actualmente utilizado de manera básica como punto de embarque, en un verdadero nodo arquitectónico y urbano para la provincia. El reto principal consistió en replantear un espacio funcionalmente activo, pero carente de calidad espacial, para convertirlo en una infraestructura capaz de potenciar el transporte marítimo y, a la vez, consolidarse como catalizador del turismo local.
Desde el inicio, el proceso proyectual se enfocó en comprender las dinámicas de movilidad, espera y transición propias de un muelle: el paso constante entre tierra y mar, entre la ciudad y el paisaje costero. A esta condición se sumó el desafío climático característico de Puntarenas, con altas temperaturas, radiación solar intensa, humedad y salinidad. Por ello, el concepto rector del proyecto parte de la generación de sombra como elemento estructurador del espacio. No se trataba únicamente de cubrir áreas de embarque, sino de crear atmósferas bioclimáticamente estables, confortables y apropiadas para la estancia.
La propuesta se materializa mediante una estructura predominante de madera, concebida tanto como solución técnica para construcciones costeras como gesto arquitectónico identitario. La madera se selecciona por su comportamiento adecuado en ambientes marítimos, su disponibilidad local y su menor impacto ambiental. Se convierte en el sistema generador del proyecto: una estructura inspirada en la carpintería japonesa tradicional, basada en uniones ensambladas sin clavos, donde cada pieza trabaja en conjunto para conformar un sistema autoportante y solidario. Esta estructura no solo resuelve lo estructural, sino que defi ne el espacio. Sus pórticos y entramados permiten fi ltrar la luz, generar sombra profunda y albergar jardines internos que incorporan paisajismo local como parte esencial de la experiencia. La vegetación contribuye al control térmico, mejora la ventilación cruzada y refuerza la relación sensorial con el entorno costero.
El proyecto busca trascender la noción de muelle como infraestructura meramente funcional, proponiendo una arquitectura sostenible, bioclimática y arraigada en el contexto material y cultural. A través de la madera, la sombra y el paisaje, el muelle se convierte en un espacio de transición, encuentro y permanencia, capaz de fortalecer la identidad local y dinamizar el turismo en Puntarenas.








