GRADAS DE COPEY
COSTA RICA
Arq. Michael Smith Masis
COSTA RICA
Arq. Michael Smith Masis
DISEÑO ARQUITECTÓNICO: Arq. Michael Smith Masis
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 612 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: COPEY - TIBÁS
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 612 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: COPEY - TIBÁS
Ubicado en el cantón de Tibás, Copey alberga cerca de 9.000 habitantes y se articula a través de la Quebrada Rivera, donde un sistema de puente y escaleras conecta Copey con Anselmo de Llorente. Este punto estratégico vincula barrios, escuelas y servicios de salud, pero históricamente fue un espacio deteriorado, asociado a violencia y fragmentación social.
El proyecto surgió no desde una iniciativa formal de diseño, sino como parte de un encargo del Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM) para desarrollar un manual de procesos participativos con comunidades piloto. Copey fue seleccionada por su condición vulnerable y por la oportunidad de regenerar un espacio público clave. A través de la colaboración entre comunidad, gobierno local y equipo técnico, se identificaron problemáticas de movilidad en una topografía compleja, deterioro ambiental, baja apropiación o arraigo del espacio y débil sentido de pertenencia, producto de procesos de estancias cortas de los habitantes.
El proyecto se estructuró mediante seis “momentos” participativos, divididos en fase diagnóstica y fase de diseño, precedidos por un contacto inicial de coordinación institucional. Estos momentos permitieron organizar un equipo central, mapear actores, recorrer el territorio, reconocer colectivamente el sitio, co-crear valores y necesidades, desarrollar protocolos de diseño y validar la propuesta en el lugar.
La intervención se concibió como un circuito de escaleras habitables con pausas, miradores, pérgolas, barandas, toboganes, áreas verdes y espacios para el encuentro intergeneracional. Más que una mejora física, buscó activar permanencias urbanas y promover actividades socio-productivas locales. Desde una perspectiva ecológica, se priorizaron soluciones basadas en la naturaleza, manejo eficiente de las aguas y regeneración del paisaje mediante especies endémicas.
Entre los principales aprendizajes destacan: la importancia de un equipo central compacto y comprometido; la validación in situ como mecanismo de confianza; la adaptabilidad del diseño durante el proceso; y el empoderamiento comunitario como meta.
“Las Gradas de Copey” demuestra que la regeneración urbana no se limita a transformar infraestructura, sino a fortalecer vínculos sociales, identidad y dignidad colectiva, convirtiendo un espacio estigmatizado en un parque comunitario activo y replicable.
El proyecto surgió no desde una iniciativa formal de diseño, sino como parte de un encargo del Instituto de Fomento y Asesoría Municipal (IFAM) para desarrollar un manual de procesos participativos con comunidades piloto. Copey fue seleccionada por su condición vulnerable y por la oportunidad de regenerar un espacio público clave. A través de la colaboración entre comunidad, gobierno local y equipo técnico, se identificaron problemáticas de movilidad en una topografía compleja, deterioro ambiental, baja apropiación o arraigo del espacio y débil sentido de pertenencia, producto de procesos de estancias cortas de los habitantes.
El proyecto se estructuró mediante seis “momentos” participativos, divididos en fase diagnóstica y fase de diseño, precedidos por un contacto inicial de coordinación institucional. Estos momentos permitieron organizar un equipo central, mapear actores, recorrer el territorio, reconocer colectivamente el sitio, co-crear valores y necesidades, desarrollar protocolos de diseño y validar la propuesta en el lugar.
La intervención se concibió como un circuito de escaleras habitables con pausas, miradores, pérgolas, barandas, toboganes, áreas verdes y espacios para el encuentro intergeneracional. Más que una mejora física, buscó activar permanencias urbanas y promover actividades socio-productivas locales. Desde una perspectiva ecológica, se priorizaron soluciones basadas en la naturaleza, manejo eficiente de las aguas y regeneración del paisaje mediante especies endémicas.
Entre los principales aprendizajes destacan: la importancia de un equipo central compacto y comprometido; la validación in situ como mecanismo de confianza; la adaptabilidad del diseño durante el proceso; y el empoderamiento comunitario como meta.
“Las Gradas de Copey” demuestra que la regeneración urbana no se limita a transformar infraestructura, sino a fortalecer vínculos sociales, identidad y dignidad colectiva, convirtiendo un espacio estigmatizado en un parque comunitario activo y replicable.








