CENTRO DE CULTURA Y ARTE SARCHÍ
COSTA RICA
Milena Roldán Mesén
COSTA RICA
Milena Roldán Mesén
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 12713 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Sarchí norte - Alajuela
UBICACIÓN DE PROYECTO: Sarchí norte - Alajuela
Centro de Cultura y Arte Sarchí
En el corazón de Sarchí Norte, en Alajuela se encuentra el maravilloso Centro de Cultura y Arte Sarchí, en un sitio donde se encuentra inmersa la plaza de deportes que guarda historias de un origen huetar en su población. La topografia irregular de Alajuela se abre caminos con los pasos peatonales que emulan las curvas de la zona rural, ubicados en el
piso de la plazoleta central y en los alrededores.
El Centro de Cultura y Arte Sarchí funciona como un hito dinamizador de la zona, siendo un proyecto que nace del lugar, sus costumbres y tradiciones se basa en la búsqueda de aprovechamiento climático de la zona, mediante sus fachadas se permea la brisa y se producen juegos interesantes entre el sol y penumbra rememorando la vernacularidad
huetar, invitando a la convergencia de personas dentro del Centro Cultural para el desarrollo vial y potencializando el sitio.
Desde el oeste se transita por la generosa acera del Paseo de los Artesanos en donde se inicia el interesante recorrido por el Centro Cultural, edificio que dialoga con el contexto inmediato y se adapta mediante un diseño armonioso con el lugar, en donde cada gesto del proyecto comunica su pertenencia al bellísimo cantón de Sarchí.
Al ingresar al primer módulo, por el acceso principal, en la fachada este, el aire cambia. El aroma a concreto se dispersa, para dar paso a la fragancia del Cedro, el Cristóbal y el Pochote, que son maderas muy utilizadas en la zona por los artesanos. Una cálida recepción recibe a los visitantes mediante un abrazador espacio confortable que brinda comodidad a los usuarios y que seguidamente nos abre las puertas a un bello jardín interno que hace que los espacios aledaños respiren y sea más amable trabajar en las oficinas y ofrezca una nueva sensación placentera al transitar, sentarse u observar este maravilloso espacio y que desde el segundo nivel se pueda visualizar también todo el
espacio interno.
Este primer nivel del edificio se ubica alrededor de una plaza central. Es un espacio de pausa, donde el usuario puede sentarse a observar a su alrededor, antes de sumergirse en la historia propia de la zona, participar en la feria de artesanía, también de actividades culturales, presentación de danza folclórica o teatro al aire libre, para todos los
espectadores. Aquí, el pasado y el presente se entrelazan mediante el concepto de la rueda de carreta y la conexión, cuyas líneas geométricas se dibujan en el suelo de concreto, guiando los pasos hacia está plazoleta central.
Continuando en el segundo módulo del centro cultural, siempre en el primer nivel, el espacio se vuelve interactivo. Las tiendas de artesanía están ubicadas de una forma lúdica que provoca interacciones que apoyen al artesano local y promuevan sus productos en servicio de todas las personas, demostrando que el tiempo, sigue valorando las tradiciones.
Al avanzar hacia el área de exposición, la división entre el interior y el exterior desaparece, aquí se ubican grandes ventanales de piso a techo, qué inundan la sala con la luz de la zona de Alajuela, que se filtra proyectando sombras difusas sobre el pavimento. La inolvidable historia de Sarchí no solo se lee, si no, que también se siente, se experimenta,
al invitar al visitante a tocar la madera, desde su estado más bruto hasta el acabado en laca "espejo" de una rueda terminada o un mueble detallado para uso del hogar.
Este nivel se complementa con la cafetería y el restaurante, donde se deja senr el aroma del café y la gastronomía local, mezclándose con la acústica tratada con fibras naturales. Y con un acceso desde el exterior, respetando la independencia del flujo y la circulación, encontramos el Taller de Pintura, un espacio de paredes blancas donde el protagonista es el color de los mándalas de las ruedas y el pulso firme de los maestros enseñando a las nuevas generaciones, manteniendo las tradiciones y heredando los conocimientos a toda una generación de jóvenes interesados.
Al subir al segundo nivel, se da paso a una atmósfera de concentración y arte fluido, dejando abajo el movimiento de los talleres de pintura. Este nivel contiene las aulas de música y dibujo, espacios amplios, diseñados para que ingrese la luz natural, y la ventilación por los altos ventanales que ofrecen todas las vistas panorámicas de las cuatro fachadas del cantón.
Se continua con el recorrido, a través de un puente, el cual funciona como un elemento conector arquitectónico que simboliza la unión entre el aprendizaje y la ejecución, buscando establecer vínculos entre los espacios, las formas, los materiales y la función. Este puente nos conduce a las salas de teatro y baile folclórico, donde el movimiento del cuerpo se presta para honrar las raíces y mantener a los jóvenes de la zona inmersos en tradición y cultura.
La espacialidad y la cúspide del proyecto es el Auditorio. Situado en la parte posterior del módulo y aprovechando la pendiente natural, este espacio se abre totalmente al cielo. Las paredes internas cuentan con paneles para aislar el sonido hacia el exterior, con un foro para la marimba y la tradición oral, para las presentaciones culturales y musicales y es aquí donde la arquitectura cumple su función social: un lugar donde el abuelo le cuenta al nieto cómo se domaba el buey, cómo se levantaba temprano para las labores del campo y cómo podían pasar toda una tarde produciendo piezas artesanales con sus figuras típicas y coloridas, mientras el sol se pone sobre el paisaje, cobrando vida a través de la historia representada en este centro cultural.
En el tercer nivel se encuentran las aulas académicas de estudio, como lo son las aulas de estudio, talleres de fotografía, lectura, una infoteca y audiovisual, todo esto para que la historia, el arte y las tradiciones se presenten de forma cuidada y bien seleccionada para todos los que deseen aprender y mantener la cultura.
Con otro elemento conector, como lo es un segundo puente, se puede recorrer el siguiente módulo, que contiene salas de baile grupal, en donde todos los bailarines tienen su propio espacio para desarrollarse en el baile folclórico y preparar sus propuestas para las actividades tanto en la plazoleta central del edificio, como sus presentaciones en otras zonas del país.
La inclusión también forma parte del diseño, ubicando rampas de acceso y señalética en braille tallada en madera, asegurando que ningún visitante quede fuera de experimentar el recorrido y el aprendizaje.
Al vivir el Centro Cultural las personas tendrán una leve impresión que trae a la memoria una pieza de artesanía en donde la madera es un actor principal que rememora el Sarchí artesano, colorido, cálido y amable, mediante la experiencia de transitar por los espacios, los visitantes podrán tener una visión positiva que los llena de vida, abrazando la idea de un nuevo edificio icónico y referente que nace de Sarchí, su cultura y tradiciones, reforzando una memoria del lugar, que brinda su calidez y su identidad, donde las tradiciones se mantienen vivas y se experimentan en cada uno de sus espacios llenos de vida.
En el corazón de Sarchí Norte, en Alajuela se encuentra el maravilloso Centro de Cultura y Arte Sarchí, en un sitio donde se encuentra inmersa la plaza de deportes que guarda historias de un origen huetar en su población. La topografia irregular de Alajuela se abre caminos con los pasos peatonales que emulan las curvas de la zona rural, ubicados en el
piso de la plazoleta central y en los alrededores.
El Centro de Cultura y Arte Sarchí funciona como un hito dinamizador de la zona, siendo un proyecto que nace del lugar, sus costumbres y tradiciones se basa en la búsqueda de aprovechamiento climático de la zona, mediante sus fachadas se permea la brisa y se producen juegos interesantes entre el sol y penumbra rememorando la vernacularidad
huetar, invitando a la convergencia de personas dentro del Centro Cultural para el desarrollo vial y potencializando el sitio.
Desde el oeste se transita por la generosa acera del Paseo de los Artesanos en donde se inicia el interesante recorrido por el Centro Cultural, edificio que dialoga con el contexto inmediato y se adapta mediante un diseño armonioso con el lugar, en donde cada gesto del proyecto comunica su pertenencia al bellísimo cantón de Sarchí.
Al ingresar al primer módulo, por el acceso principal, en la fachada este, el aire cambia. El aroma a concreto se dispersa, para dar paso a la fragancia del Cedro, el Cristóbal y el Pochote, que son maderas muy utilizadas en la zona por los artesanos. Una cálida recepción recibe a los visitantes mediante un abrazador espacio confortable que brinda comodidad a los usuarios y que seguidamente nos abre las puertas a un bello jardín interno que hace que los espacios aledaños respiren y sea más amable trabajar en las oficinas y ofrezca una nueva sensación placentera al transitar, sentarse u observar este maravilloso espacio y que desde el segundo nivel se pueda visualizar también todo el
espacio interno.
Este primer nivel del edificio se ubica alrededor de una plaza central. Es un espacio de pausa, donde el usuario puede sentarse a observar a su alrededor, antes de sumergirse en la historia propia de la zona, participar en la feria de artesanía, también de actividades culturales, presentación de danza folclórica o teatro al aire libre, para todos los
espectadores. Aquí, el pasado y el presente se entrelazan mediante el concepto de la rueda de carreta y la conexión, cuyas líneas geométricas se dibujan en el suelo de concreto, guiando los pasos hacia está plazoleta central.
Continuando en el segundo módulo del centro cultural, siempre en el primer nivel, el espacio se vuelve interactivo. Las tiendas de artesanía están ubicadas de una forma lúdica que provoca interacciones que apoyen al artesano local y promuevan sus productos en servicio de todas las personas, demostrando que el tiempo, sigue valorando las tradiciones.
Al avanzar hacia el área de exposición, la división entre el interior y el exterior desaparece, aquí se ubican grandes ventanales de piso a techo, qué inundan la sala con la luz de la zona de Alajuela, que se filtra proyectando sombras difusas sobre el pavimento. La inolvidable historia de Sarchí no solo se lee, si no, que también se siente, se experimenta,
al invitar al visitante a tocar la madera, desde su estado más bruto hasta el acabado en laca "espejo" de una rueda terminada o un mueble detallado para uso del hogar.
Este nivel se complementa con la cafetería y el restaurante, donde se deja senr el aroma del café y la gastronomía local, mezclándose con la acústica tratada con fibras naturales. Y con un acceso desde el exterior, respetando la independencia del flujo y la circulación, encontramos el Taller de Pintura, un espacio de paredes blancas donde el protagonista es el color de los mándalas de las ruedas y el pulso firme de los maestros enseñando a las nuevas generaciones, manteniendo las tradiciones y heredando los conocimientos a toda una generación de jóvenes interesados.
Al subir al segundo nivel, se da paso a una atmósfera de concentración y arte fluido, dejando abajo el movimiento de los talleres de pintura. Este nivel contiene las aulas de música y dibujo, espacios amplios, diseñados para que ingrese la luz natural, y la ventilación por los altos ventanales que ofrecen todas las vistas panorámicas de las cuatro fachadas del cantón.
Se continua con el recorrido, a través de un puente, el cual funciona como un elemento conector arquitectónico que simboliza la unión entre el aprendizaje y la ejecución, buscando establecer vínculos entre los espacios, las formas, los materiales y la función. Este puente nos conduce a las salas de teatro y baile folclórico, donde el movimiento del cuerpo se presta para honrar las raíces y mantener a los jóvenes de la zona inmersos en tradición y cultura.
La espacialidad y la cúspide del proyecto es el Auditorio. Situado en la parte posterior del módulo y aprovechando la pendiente natural, este espacio se abre totalmente al cielo. Las paredes internas cuentan con paneles para aislar el sonido hacia el exterior, con un foro para la marimba y la tradición oral, para las presentaciones culturales y musicales y es aquí donde la arquitectura cumple su función social: un lugar donde el abuelo le cuenta al nieto cómo se domaba el buey, cómo se levantaba temprano para las labores del campo y cómo podían pasar toda una tarde produciendo piezas artesanales con sus figuras típicas y coloridas, mientras el sol se pone sobre el paisaje, cobrando vida a través de la historia representada en este centro cultural.
En el tercer nivel se encuentran las aulas académicas de estudio, como lo son las aulas de estudio, talleres de fotografía, lectura, una infoteca y audiovisual, todo esto para que la historia, el arte y las tradiciones se presenten de forma cuidada y bien seleccionada para todos los que deseen aprender y mantener la cultura.
Con otro elemento conector, como lo es un segundo puente, se puede recorrer el siguiente módulo, que contiene salas de baile grupal, en donde todos los bailarines tienen su propio espacio para desarrollarse en el baile folclórico y preparar sus propuestas para las actividades tanto en la plazoleta central del edificio, como sus presentaciones en otras zonas del país.
La inclusión también forma parte del diseño, ubicando rampas de acceso y señalética en braille tallada en madera, asegurando que ningún visitante quede fuera de experimentar el recorrido y el aprendizaje.
Al vivir el Centro Cultural las personas tendrán una leve impresión que trae a la memoria una pieza de artesanía en donde la madera es un actor principal que rememora el Sarchí artesano, colorido, cálido y amable, mediante la experiencia de transitar por los espacios, los visitantes podrán tener una visión positiva que los llena de vida, abrazando la idea de un nuevo edificio icónico y referente que nace de Sarchí, su cultura y tradiciones, reforzando una memoria del lugar, que brinda su calidez y su identidad, donde las tradiciones se mantienen vivas y se experimentan en cada uno de sus espacios llenos de vida.








