PONTEA
COSTA RICA
Valery Vargas, Natalia Quesada
COSTA RICA
Valery Vargas, Natalia Quesada
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 2705 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: La Merced - San José
UBICACIÓN DE PROYECTO: La Merced - San José
PONTEA: Trayectorias diversas, un destino humano.
Paso de la Vaca, Av. 7-C. 10. La Merced, Costa Rica.
Natalia Morales Mora, Valery Vargas Quesada
Pontea es un Centro de Atención Integral para Personas Habitantes de la Calle, un proyecto arquitectónico que se fundamenta conceptualmente en el eje del puente social, entendido como un proceso de transición humana hacia la reinserción y la dignidad. Este puente no es lineal, pues reconoce que cada persona atraviesa complejidades, ritmos y rupturas distintas a lo largo de su vida, así, la arquitectura se concibe como un acompañamiento en las trayectorias de las personas en condición de calle donde se genera este espacio de apoyo y reconstrucción, buscando el mismo destino, la pertenencia comunitaria.
La propuesta espacial se organiza mediante volúmenes articulados que conforman un recorrido flexible y orgánico, permitiendo que cada usuario avance a su propio tiempo. Bajo la reinterpretación formal del Art Decó costarricense como lenguaje arquitectónico, se genera orden, claridad y una identidad visual asociada históricamente al progreso, ahora transformada en herramienta social. Cada espacio interior y exterior está diseñado para ofrecer dignidad, apertura y reconocimiento, contrarrestando la invisibilidad que afecta a esta población en la ciudad.
Pontea integra los principios de la Arquitectura Esencial al priorizar el servicio social y la respuesta a necesidades básicas. La estructura se divide intencionalmente en dos módulos que representan las etapas de la transición. El primer módulo se enfoca en el primer contacto, centrado en las personas de paso, con áreas de higiene y salud, atención primaria, zona de alimentación y dormitorios. Mientras del segundo módulo busca el cambio y la reintegración, mediante espacios de convivencia comunitaria, como salón multiusos, aulas y talleres capacitivos, además de atenciones alimenticias y espacios administrativos. La disposición de estos espacios sigue la lógica conceptual del puente social, donde cada módulo se convierte en una etapa simbólica hacia la reinserción. La arquitectura guía sin imponer y sostiene sin condicionar, creando un entorno que protege, orienta y reconstruye. En este sentido, Pontea se consolida como un dispositivo urbano capaz de restituir identidades, sanar rupturas y abrir rutas reales hacia la pertenencia comunitaria.
Paso de la Vaca, Av. 7-C. 10. La Merced, Costa Rica.
Natalia Morales Mora, Valery Vargas Quesada
Pontea es un Centro de Atención Integral para Personas Habitantes de la Calle, un proyecto arquitectónico que se fundamenta conceptualmente en el eje del puente social, entendido como un proceso de transición humana hacia la reinserción y la dignidad. Este puente no es lineal, pues reconoce que cada persona atraviesa complejidades, ritmos y rupturas distintas a lo largo de su vida, así, la arquitectura se concibe como un acompañamiento en las trayectorias de las personas en condición de calle donde se genera este espacio de apoyo y reconstrucción, buscando el mismo destino, la pertenencia comunitaria.
La propuesta espacial se organiza mediante volúmenes articulados que conforman un recorrido flexible y orgánico, permitiendo que cada usuario avance a su propio tiempo. Bajo la reinterpretación formal del Art Decó costarricense como lenguaje arquitectónico, se genera orden, claridad y una identidad visual asociada históricamente al progreso, ahora transformada en herramienta social. Cada espacio interior y exterior está diseñado para ofrecer dignidad, apertura y reconocimiento, contrarrestando la invisibilidad que afecta a esta población en la ciudad.
Pontea integra los principios de la Arquitectura Esencial al priorizar el servicio social y la respuesta a necesidades básicas. La estructura se divide intencionalmente en dos módulos que representan las etapas de la transición. El primer módulo se enfoca en el primer contacto, centrado en las personas de paso, con áreas de higiene y salud, atención primaria, zona de alimentación y dormitorios. Mientras del segundo módulo busca el cambio y la reintegración, mediante espacios de convivencia comunitaria, como salón multiusos, aulas y talleres capacitivos, además de atenciones alimenticias y espacios administrativos. La disposición de estos espacios sigue la lógica conceptual del puente social, donde cada módulo se convierte en una etapa simbólica hacia la reinserción. La arquitectura guía sin imponer y sostiene sin condicionar, creando un entorno que protege, orienta y reconstruye. En este sentido, Pontea se consolida como un dispositivo urbano capaz de restituir identidades, sanar rupturas y abrir rutas reales hacia la pertenencia comunitaria.








