REFORMA AEROPUERTO INTERNACIONAL DANIEL ODUBER QUIRÓS
COSTA RICA
José David Vega, Bryan Rojas
COSTA RICA
José David Vega, Bryan Rojas
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 45200 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Liberia - Guanacaste
UBICACIÓN DE PROYECTO: Liberia - Guanacaste
La Arquitectura Esencial no se define por la reducción formal, sino por su capacidad de responder a lo indispensable para la vida humana y la relación equilibrada entre sociedad, territorio y entorno. Bajo esta premisa, la propuesta para el Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós, en Guanacaste, Costa Rica, replantea la infraestructura aeroportuaria como un espacio de identidad, pertenencia y experiencia, trascendiendo su condición técnica para convertirse en un umbral cultural y ambiental.
Frente a la creciente homogeneización de las infraestructuras globales y al acelerado desarrollo turístico de Guanacaste, el proyecto asume que la infraestructura también posee responsabilidad cultural, ambiental y humana. El aeropuerto se concibe como el primer y último espacio habitado del país: un lugar de transición física y emocional.
La intervención reorganiza el conjunto mediante tres niveles jerarquizados que optimizan los flujos de pasajeros y reducen cruces conflictivos. Un núcleo central articula dos terminales complementarias, permitiendo flexibilidad operativa y crecimiento progresivo. La incorporación de una torre de parqueos frontal ordena los accesos y libera el frente para priorizar al peatón.
Desde lo climático, el proyecto reinterpreta principios de la arquitectura tropical, grandes cubiertas, sombra profunda y ventilación cruzada, entendiendo el clima como un material activo de diseño. La dimensión cultural se integra mediante una abstracción espacial inspirada en la herencia chorotega, evitando lo decorativo y privilegiando la experiencia sensorial del recorrido.
La propuesta demuestra que incluso las infraestructuras de alta complejidad pueden convertirse en espacios de pertenencia, proyectando el aeropuerto como una pieza eficiente, consciente y profundamente humana de la Arquitectura Esencial.
Frente a la creciente homogeneización de las infraestructuras globales y al acelerado desarrollo turístico de Guanacaste, el proyecto asume que la infraestructura también posee responsabilidad cultural, ambiental y humana. El aeropuerto se concibe como el primer y último espacio habitado del país: un lugar de transición física y emocional.
La intervención reorganiza el conjunto mediante tres niveles jerarquizados que optimizan los flujos de pasajeros y reducen cruces conflictivos. Un núcleo central articula dos terminales complementarias, permitiendo flexibilidad operativa y crecimiento progresivo. La incorporación de una torre de parqueos frontal ordena los accesos y libera el frente para priorizar al peatón.
Desde lo climático, el proyecto reinterpreta principios de la arquitectura tropical, grandes cubiertas, sombra profunda y ventilación cruzada, entendiendo el clima como un material activo de diseño. La dimensión cultural se integra mediante una abstracción espacial inspirada en la herencia chorotega, evitando lo decorativo y privilegiando la experiencia sensorial del recorrido.
La propuesta demuestra que incluso las infraestructuras de alta complejidad pueden convertirse en espacios de pertenencia, proyectando el aeropuerto como una pieza eficiente, consciente y profundamente humana de la Arquitectura Esencial.










