TERRITORIO PRODUCTIVO Y ARQUITECTURA RELACIONAL: MODELO ARQUITECTÓNICO PARA UNA NUEVA RURALIDAD
COSTA RICA
Alison Salazar Aguilar
COSTA RICA
Alison Salazar Aguilar
UBICACIÓN DE PROYECTO: Puente de Piedra, Grecia, Alajuela
En un país donde la expansión urbana reduce progresivamente el suelo agrícola, la arquitectura puede asumir un rol activo en la protección y reactivación del territorio productivo. Este proyecto se desarrolla en una finca de cien hectáreas en Puente de Piedra, Grecia, y propone un modelo replicable para cantones agrícolas: intervenir lo mínimo posible, pero con capacidad real de generar impacto territorial.
La propuesta ocupa menos del uno por ciento del terreno, permitiendo que la mayor parte continúe en producción. La arquitectura no sustituye la actividad agrícola, la fortalece. Se concibe como un modelo operativo que integra infraestructura hídrica, energética, educativa y comunitaria en una estructura articuladora.
El proyecto funciona como intermediario entre paisaje, tecnología y comunidad. El sistema hídrico capta agua de lluvia desde cubiertas diseñadas según el régimen climático local; la filtra mediante procesos naturales y la almacena para riego y consumo humano conforme a normativa sanitaria. El sistema energético incorpora paneles solares, biodigestores y microturbinas hidráulicas, cubriendo la demanda interna y generando excedentes que pueden abastecer equipamientos cercanos como escuelas o centros de acopio.
Más allá de su desempeño técnico, el modelo integra espacios abiertos y programas orientados al intercambio de conocimiento: talleres, ferias agrícolas, capacitaciones y recorridos educativos. La arquitectura se plantea como infraestructura pública productiva, capaz de visibilizar los procesos que sostienen la vida cotidiana —agua, energía y alimentos— y fortalecer el vínculo entre comunidad y territorio.
Su escala es contenida, pero su alcance es cantonal. La propuesta no se entiende como objeto aislado, sino como estrategia replicable que articula producción sostenible, gestión de recursos y participación comunitaria. En un contexto donde lo rural suele quedar subordinado al crecimiento metropolitano, el proyecto plantea una alternativa concreta: consolidar el campo como espacio contemporáneo de innovación, resiliencia y cohesión social.
Se presenta como un modelo regenerativo que integra tecnología apropiada, paisaje productivo y estructura social. Una arquitectura precisa y responsable que no busca expandirse sobre el territorio, sino fortalecerlo desde adentro y proyectar un futuro rural sostenible para Costa Rica. Con visión territorial clara.
La propuesta ocupa menos del uno por ciento del terreno, permitiendo que la mayor parte continúe en producción. La arquitectura no sustituye la actividad agrícola, la fortalece. Se concibe como un modelo operativo que integra infraestructura hídrica, energética, educativa y comunitaria en una estructura articuladora.
El proyecto funciona como intermediario entre paisaje, tecnología y comunidad. El sistema hídrico capta agua de lluvia desde cubiertas diseñadas según el régimen climático local; la filtra mediante procesos naturales y la almacena para riego y consumo humano conforme a normativa sanitaria. El sistema energético incorpora paneles solares, biodigestores y microturbinas hidráulicas, cubriendo la demanda interna y generando excedentes que pueden abastecer equipamientos cercanos como escuelas o centros de acopio.
Más allá de su desempeño técnico, el modelo integra espacios abiertos y programas orientados al intercambio de conocimiento: talleres, ferias agrícolas, capacitaciones y recorridos educativos. La arquitectura se plantea como infraestructura pública productiva, capaz de visibilizar los procesos que sostienen la vida cotidiana —agua, energía y alimentos— y fortalecer el vínculo entre comunidad y territorio.
Su escala es contenida, pero su alcance es cantonal. La propuesta no se entiende como objeto aislado, sino como estrategia replicable que articula producción sostenible, gestión de recursos y participación comunitaria. En un contexto donde lo rural suele quedar subordinado al crecimiento metropolitano, el proyecto plantea una alternativa concreta: consolidar el campo como espacio contemporáneo de innovación, resiliencia y cohesión social.
Se presenta como un modelo regenerativo que integra tecnología apropiada, paisaje productivo y estructura social. Una arquitectura precisa y responsable que no busca expandirse sobre el territorio, sino fortalecerlo desde adentro y proyectar un futuro rural sostenible para Costa Rica. Con visión territorial clara.








