OBSERVATORIO AETHERIS
COSTA RICA
Joshua Calderón Carazo
COSTA RICA
Joshua Calderón Carazo
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 2100 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Volcán Irazú
UBICACIÓN DE PROYECTO: Volcán Irazú
1. Ubicación del proyecto:
El proyecto se ubica en el sector del Volcán Irazú, aprovechando su altitud, condiciones atmosféricas y carácter paisajístico excepcional. La implantación responde a la topografía y a las visuales estratégicas, ofreciendo vistas panorámicas en cualquier dirección, inclusive hacia el cráter como hacia la bóveda celeste, estableciendo una armonía entre la arquitectura y el contexto.
2. Concepto Arquitectónico:
La propuesta nace de una exploración formal inspirada en los vestidos de Iris van Herpen, particularmente en la fluidez, las tramas orgánicas y las geometrías dinámicas presentes en sus vestidos. El edificio traduce esas cualidades en una arquitectura de líneas curvas, envolventes y continuas, donde las transiciones espaciales no son rígidas sino progresivas ofreciendo un recorrido que no se interfiere. Las envolventes generan una lectura orgánica que contrasta y, al mismo tiempo, armoniza con el entorno. La orientación del proyecto responde tanto a criterios astronómicos como ambientales, maximizando visuales estratégicas y controlando la incidencia solar y los vientos predominantes.
3. Organización Espacial:
El observatorio se desarrolla en tres niveles claramente definidos: Primer nivel: Área técnica y científica, compuesta por oficina administrativa, laboratorio de análisis, espacios de soporte y convivencia, incluyendo cocina, sala, baños, bodega y áreas de servicio. Estos espacios funcionan como zona social y operativa del edificio. Segundo nivel: Dormitorios destinados al personal especializado que desarrolla estudios tanto del entorno volcánico como de la observación astronómica. Se incorpora además un gimnasio como espacio complementario para el bienestar físico de los usuarios durante estancias prolongadas. Tercer nivel: Sala principal de observación astronómica. Este espacio constituye el núcleo del proyecto, diseñado con apertura controlada hacia el cielo y condiciones óptimas de oscuridad y estabilidad.
4. Funcionalidad:
El edificio responde a una doble función: Investigación científica del entorno volcánico. Observación astronómica especializada. La distribución espacial permite independencia entre áreas técnicas y zonas habitacionales, asegurando eficiencia operativa y confort. Las circulaciones son claras y jerarquizadas, evitando interferencias entre actividades.
5. Relación con el Entorno:
El proyecto no se impone sobre el paisaje, sino que se integra a él mediante una implantación estratégica y una volumetría que acompaña las líneas naturales del terreno. La propuesta entiende el observatorio no solo como infraestructura científica, sino como un espacio arquitectónico que combina ciencia, arte y naturaleza en un mismo gesto formal.
El proyecto se ubica en el sector del Volcán Irazú, aprovechando su altitud, condiciones atmosféricas y carácter paisajístico excepcional. La implantación responde a la topografía y a las visuales estratégicas, ofreciendo vistas panorámicas en cualquier dirección, inclusive hacia el cráter como hacia la bóveda celeste, estableciendo una armonía entre la arquitectura y el contexto.
2. Concepto Arquitectónico:
La propuesta nace de una exploración formal inspirada en los vestidos de Iris van Herpen, particularmente en la fluidez, las tramas orgánicas y las geometrías dinámicas presentes en sus vestidos. El edificio traduce esas cualidades en una arquitectura de líneas curvas, envolventes y continuas, donde las transiciones espaciales no son rígidas sino progresivas ofreciendo un recorrido que no se interfiere. Las envolventes generan una lectura orgánica que contrasta y, al mismo tiempo, armoniza con el entorno. La orientación del proyecto responde tanto a criterios astronómicos como ambientales, maximizando visuales estratégicas y controlando la incidencia solar y los vientos predominantes.
3. Organización Espacial:
El observatorio se desarrolla en tres niveles claramente definidos: Primer nivel: Área técnica y científica, compuesta por oficina administrativa, laboratorio de análisis, espacios de soporte y convivencia, incluyendo cocina, sala, baños, bodega y áreas de servicio. Estos espacios funcionan como zona social y operativa del edificio. Segundo nivel: Dormitorios destinados al personal especializado que desarrolla estudios tanto del entorno volcánico como de la observación astronómica. Se incorpora además un gimnasio como espacio complementario para el bienestar físico de los usuarios durante estancias prolongadas. Tercer nivel: Sala principal de observación astronómica. Este espacio constituye el núcleo del proyecto, diseñado con apertura controlada hacia el cielo y condiciones óptimas de oscuridad y estabilidad.
4. Funcionalidad:
El edificio responde a una doble función: Investigación científica del entorno volcánico. Observación astronómica especializada. La distribución espacial permite independencia entre áreas técnicas y zonas habitacionales, asegurando eficiencia operativa y confort. Las circulaciones son claras y jerarquizadas, evitando interferencias entre actividades.
5. Relación con el Entorno:
El proyecto no se impone sobre el paisaje, sino que se integra a él mediante una implantación estratégica y una volumetría que acompaña las líneas naturales del terreno. La propuesta entiende el observatorio no solo como infraestructura científica, sino como un espacio arquitectónico que combina ciencia, arte y naturaleza en un mismo gesto formal.





