CEFE CHAPINERO
COLOMBIA
Arq. Alejandro Rogelis
COLOMBIA
Arq. Alejandro Rogelis
DISEÑO ARQUITECTÓNICO: Arq. Alejandro Rogelis
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 10.600 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Bogatá Distrito Capital
ÁREA CONSTRUCCIÓN: 10.600 m²
UBICACIÓN DE PROYECTO: Bogatá Distrito Capital
En 2018, la Alcaldía de Bogotá convocó un concurso público para el CEFE Chapinero. Su localización en el corazón del sector más exclusivo de Bogotá, generó una respuesta hostil por parte de la opinión pública que veía con resistencia su ubicación. Las críticas se basaban en la idea de que la obra pública debe construirse en sectores con poblaciones desfavorecidas. Nuestra aproximación al proyecto paso por cuestionarnos la legitimidad de esta actuación. Construir un “club” para una localidad privilegiada con esfuerzos públicos parecía una acción ilegítima.
La paradoja presente en este emplazamiento estaba en que, si bien el sector es valorado como un sitio exclusivo, es un lugar habitado por una gran cantidad de población flotante. Ciudadanos de toda Bogotá visitan diariamente Chapinero para trabajar, estudiar o recrearse, así que el impacto del equipamiento era realmente metropolitano, y cargaba con el peso de definir cómo realizar una actuación pública en un contexto de contrastes, donde las arquitecturas son agentes de exclusión y las alturas se asocian al privilegio. La aproximación al diseño se da desde la valoración de este contexto, que entendemos como una locación con inmenso potencial en términos de su mensaje público. Con la característica típica de los grandes centros urbanos de las ciudades contemporáneas de ser en esencia lugares de encuentro.
El CEFE Chapinero se proyecta como la infraestructura más inclusiva en el lugar más exclusivo de Bogotá, una arquitectura que se aproxima al urbanismo. UN PARQUE VERTICAL, que lleva la actividad pública hasta la cubierta. La arquitectura desaparece, no es realmente un edificio, es un proyecto urbano, una extensión de la ciudad en vertical. Un símbolo de inclusión.
La retícula de la ciudad se eleva por medio de cuatro pilares que son los puntos de apoyo del sistema, tanto estructurales como conductores de redes. Sobre esta retícula, los programas autónomos del proyecto se sobreponen como manzanas de la ciudad apiladas. A partir de este sistema de orden PLACAS TECTÓNICAS del bosque andino se desprenden del suelo como metáfora de un movimiento geológico, proyectándose en altura, constituyendo plazas, parques y senderos peatonales, diluyendo el límite entre interior y exterior, conformando espacios de vida pública que flotan en lo alto de la ciudad.
Sus estaciones recrean ágoras contemporáneas. 5 ágoras se superponen en altura estableciendo múltiples relaciones con la ciudad, que van desde el ritmo vibrante de la calle donde se dispone el teatro urbano como lugar de expresión y experimentación, hasta los ritmos lentos de las alturas que evocan el paisaje lejano, donde las piscinas se proyectan a los cerros bogotanos y el jardín de la ultima estación se proyecta al cielo, conformando una Promenade de cambios de ritmo que refleja los estados cambiantes del ser, democratizando las alturas de la ciudad, concibiendo la obra en esencia como un acto político.
La paradoja presente en este emplazamiento estaba en que, si bien el sector es valorado como un sitio exclusivo, es un lugar habitado por una gran cantidad de población flotante. Ciudadanos de toda Bogotá visitan diariamente Chapinero para trabajar, estudiar o recrearse, así que el impacto del equipamiento era realmente metropolitano, y cargaba con el peso de definir cómo realizar una actuación pública en un contexto de contrastes, donde las arquitecturas son agentes de exclusión y las alturas se asocian al privilegio. La aproximación al diseño se da desde la valoración de este contexto, que entendemos como una locación con inmenso potencial en términos de su mensaje público. Con la característica típica de los grandes centros urbanos de las ciudades contemporáneas de ser en esencia lugares de encuentro.
El CEFE Chapinero se proyecta como la infraestructura más inclusiva en el lugar más exclusivo de Bogotá, una arquitectura que se aproxima al urbanismo. UN PARQUE VERTICAL, que lleva la actividad pública hasta la cubierta. La arquitectura desaparece, no es realmente un edificio, es un proyecto urbano, una extensión de la ciudad en vertical. Un símbolo de inclusión.
La retícula de la ciudad se eleva por medio de cuatro pilares que son los puntos de apoyo del sistema, tanto estructurales como conductores de redes. Sobre esta retícula, los programas autónomos del proyecto se sobreponen como manzanas de la ciudad apiladas. A partir de este sistema de orden PLACAS TECTÓNICAS del bosque andino se desprenden del suelo como metáfora de un movimiento geológico, proyectándose en altura, constituyendo plazas, parques y senderos peatonales, diluyendo el límite entre interior y exterior, conformando espacios de vida pública que flotan en lo alto de la ciudad.
Sus estaciones recrean ágoras contemporáneas. 5 ágoras se superponen en altura estableciendo múltiples relaciones con la ciudad, que van desde el ritmo vibrante de la calle donde se dispone el teatro urbano como lugar de expresión y experimentación, hasta los ritmos lentos de las alturas que evocan el paisaje lejano, donde las piscinas se proyectan a los cerros bogotanos y el jardín de la ultima estación se proyecta al cielo, conformando una Promenade de cambios de ritmo que refleja los estados cambiantes del ser, democratizando las alturas de la ciudad, concibiendo la obra en esencia como un acto político.








